Juan Pablo Russo
23/12/2017 18:39

Dream Boat (2017), del realizador alemán Tristan Ferland Milewski, que se estrenó en la 67 Berlinale, muestra los claroscuros de una comunidad que en la retórica del activismo aboga por el amor y el respeto, mientras que tras bambalinas suele ser frívola, despectiva y hasta cruel.

Dream Boat

(2017)

Una vez al año, el Dream Boat se hace a la mar en un crucero exclusivamente gay. Lejos de sus familias y las restricciones políticas, cinco hombres se embarcan durante siete días de sol, amor, sueños y libertad. Sin falsos pudores, el documental muestra el éxtasis y la euforia así como la decepción y el hastío, lejos del clisé de placer homoerótico que supone un crucero gay.

Milewsky conduce al espectador por la historia de cinco personajes; cinco historias, cinco perspectivas de la aventura en el océano. Dipankar, un chico de estatura mediana robusto y muy poco atractivo. Marek, un polaco de ensueño con expectativas demasiado ingenuas con respecto al crucero. Ramzi, un palestino que encontró en Bélgica el amor y la libertad. Martín un fotógrafo con VIH que vive su sexualidad sin tapujos ni remordimientos y por último, Phillipe, un francés de edad madura que no ve a la silla de ruedas que le ayuda a desplazarse como un impedimento.

Lejos de ser un comercial de lo fabulosa que puede ser la vida sexual en un crucero gay, Dream Boat prefiere tomar por caminos agridulces y mostrar que la realidad no es un comercial.
6.0

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