Rolando Gallego
11/12/2017 16:34

Hace algunos años el realizador Timothy Reckart dirigió el corto Head Over Heels (2012), que narraba en stop motion el cotidiano de dos personas que convivían en un mismo espacio, pero confrontados por el arriba/abajo. Este trabajo arrasó con todos los premios en aquellos festivales en los que se presentaba.

La estrella de Belén

(2017)

Nada queda hoy de ese visionario artista, que también participó de Anomalisa (2015) de Charlie Kaufman y Duke Johnson. Seguramente por encargo, lleva adelante La estrella de Belén (The Star, 2017), una película cristiana y religiosa de Sony.

Si en la televisión Moisés, Josué y otros personajes bíblicos han liderado el rating durante meses, por qué no se habría de escoger una adaptación animada de la concepción de Jesús y su nacimiento. En ella, no hay gestos originales que posibiliten el disfrute.

Con un diseño de personajes modernos, diálogos contemporáneos, alejados del estricto y riguroso lenguaje clerical, La estrella de Belén avanza con una contradicción que daña toda la película: Por un lado se la muestra muy respetuosa de la historia en la que se inspira, y por otro busca a través del humor dejar algunos guiños a los espectadores para reducir el adoctrinamiento constante que se intenta hacer sobre los espectadores. Lamentablemente ninguna de las dos cosas funciona.

Un burro llamado Bo se escapa del silo en el que diariamente aplasta granos de trigo, para producir la harina con la que su déspota jefe produce piezas de pan. Su búsqueda para encontrar su verdadera profesión es el disparador de la acción.

Al huir tiene un accidente y es recibido por María en su nuevo hogar junto a José, quien lo entablilla y le ofrece instantáneamente, y de manera desinteresada, su ayuda para poder recomponerse rápidamente. Mientras Bo se alista para salir nuevamente al mundo, María y José son perseguidos para tratar de evitar el nacimiento del hijo que están por tener, el que se convertiría en el nuevo Rey absoluto de Nazareth. Y entre los dos mundos que se encuentran, el humano y el animal, el guion intenta explorar los pasajes de la Biblia en los que se da cuenta del devenir de los personajes hasta el nacimiento de Jesús en el pequeño establo improvisado, pero de una manera tediosa y plagada de estereotipos y lugares comunes.

El film no logra superar su origen religioso e ir más allá de la propaganda simple y unidireccional, sin inventiva. Además de su poca originalidad en cuanto al guion, animación y puesta, los personajes se parecen mucho, mucho, a otras animaciones como Shrek (Bo es igual al burro cantante de la propuesta de Dreamworks), es decir que ni por ese lado propone ni estimula.

La estrella de Belén atrasa, pecando de original cuando en realidad lo único que hace es aggiornar la imagen icónica de María, por ejemplo, encarnada en una joven voluptuosa, de mirada cristalina, y que acepta su misión en el mundo a pesar de saber que el tema de la concepción le puede traer problemas con su prometido. Para recibir la navidad pero mirando otra cosa.

2.0

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