Emiliano Basile
18/11/2017 17:53

Los directores de El impenetrable (2012) realizan una suerte de continuación con Chaco (2017), un documental que tiene muchos puntos en común con su anterior film, pero que lo tiene de protagonista a Daniele Incalcaterra en un periplo personal.

Chaco

(2017)

El co director italiano junto a la suiza Fausta Quattrini heredó de su padre 5000 hectáreas de bosque paraguayo. “Soy un terrateniente” dice aunque nunca intentó explotar esas tierras económicamente. En ella viven una infinidad de flora y fauna en peligro de extinción junto con una comunidad de nativos guaraníes ñandevas. El hombre por decreto del entonces presidente Lugo crea la reserva natural Arcadia favoreciendo el ecosistema y permitiendo que la comunidad conserve sus tierras. Pero resulta que hay otro dueño de las tierras, también con título de propiedad: Un uruguayo que una vez destituido Lugo, pretende explotar el territorio e introduce por la fuerza “como en el lejano oeste” dice Incalcaterra, a las topadoras para deforestar.

El documental está cargado por infinidad de conflictos que vuelven muy interesante su relato, partiendo del sueño ecológico y luego envuelto en el litigio legal. Chaco expone de esta manera la burocracia de la justicia paraguaya, la corrupción administrativa y los vericuetos legales para un problema, en apariencia, sin solución. En el medio surgen los dilemas del protagonista/realizador, los negociados detrás de la adquisición de tierras ya sean para la agroindustria o para el narcotráfico, y la lucha de los nativos por sus derechos sobre las tierras. Todos pelean por la tierra, entre la propiedad privada y la concepción de territorio.

De manera inteligente la película utiliza los espacios, tan relevantes para su relato, de forma simbólica: el piso en donde Daniele recibe escribanos, abogados, y toda serie de intermediarios legales para destrabar la situación, tiene unos ventanales desde donde puede verse la ciudad, y detrás de ella el río que culmina en un interminable bosque. Son esas imágenes -junto a las de las iguanas confrontando o la araña en su telar- las que definen visualmente el conflicto con un sentido poético.

Chaco desanda varios caminos, sigue cronológicamente la sucesión de hechos, y plantea las complejidades e incongruencias legales (la misma tierra con 2 títulos de propiedad distintos) al respecto. En el medio prevalece una injusticia, y con ella el destino de infinidad de aves, plantas, animales y seres humanos, en un film que expone y denuncia una situación sin poder resolverla.

7.0

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