Adrián Monserrat
30/10/2017 14:45

Se presenta en los cines el nuevo film de Richard Gere (Mujer bonita) y, lejos de que sea un bodrio o algún personaje desfigurado, nos brinda una de sus mejores interpretaciones de los últimos años. Desde acá, nos alegramos del regreso del actor y te contamos de que va su nueva película.

Norman, el hombre que lo coseguía todo

(2016)

Mi mamá siempre estuvo muerta por Richard Gere. Es una confesión que tengo que hacer, la cual no resulta tan descabellada al ver el común denominador de las mujeres que crecieron con la figura de sus papeles en Gigolo Americano (American Gigolo, 1980) o Mujer bonita (Pretty Woman, 1990). En mi adolescencia, yo no entendía bien las razones, pero me imaginaba que quizás era eso lo que una dama esperaba de un galán. Durante mi trayecto a la adultez, films como Chicago (2002) y Siempre a su lado (Hachiko, 2010), sumado al repertorio de películas románticas en la década de los 80 y 90, posicionaron la imagen del galán a uno de suma versatilidad. Sin lugar a dudas, entendí que Gere era una estrella y que, pese a que pasen los años, hay cosas que quedan y las cuales forman parte de uno, de su esencia. El hombre la tenía atada. Hoy en día se estrena su nueva película, la cual reivindica al mejor Gere, aquel que dice todo con la mirada y logra empatizar con el público. En Norman, el hombre que lo coseguía todo (Norman: The Moderate Rise and Tragic Fall of a New York Fixer, 2016) muestra su mejor versión.

Dirigida y escrita por Joseph Cedar (Pie de página), el film cuenta los periplos de un relacionista público, un buscavida, que se encarga de realizar todo tipo de conexiones humanas para cumplir tanto sus propósitos como los de todo aquel que lo contrata. Un día su vida gira al cruzarse con Micha Eshel, interpretado por Lior Ashkenazi, un joven y emergente político de Israel, en una situación fortuita. Desde ese momento, su insistencia en este funcionario, generó un lazo importante que, años después, sería clave cuando llegue a ser el primer mandatario de su país. La vida de Norman da un vuelco de 180 grados y nada será igual, ni siquiera las dudas morales ni los lazos que se generarán.

El film acierta en todas sus aristas, desde el reparto pasando por la musicalización y hasta la estructura del guion. La narración se apoya en la contundente interpretación del actor de Novia Fugitiva (Runaway Bride, 1999) lo cual, acompañado por cada uno de estos elementos, concluyen un sólido film que logra emocionar y meterse de lleno en los vericuetos de Norman Oppenheimer. Este sujeto entrañable, y tal como marca su título, lo conseguía todo o, como decimos en términos criollos, “la tiene atada”. La última media hora del film decae por el solo hecho de el entramado en el que se ve envuelto el protagonista, pero la composición de todos los elementos mencionados anteriormente hace que esto apenas se note y llegue a ser una obra digna de apreciar.

Richard Gere regresa a la gran pantalla y por la puerta que mejor le queda, la principal. Ya habíamos visto hace cinco años, con su interpretación en Mentiras mortales (Arbitrage, 2012) que el drama le queda excelente. Pero si al drama le agregas un personaje que pueda empatizar con el público, Gere expone su mejor faceta, la que mejor le queda, la de conquistador. No por lo de galán quizás, sino por la sensibilidad y su capacidad de hacer de que cada escena sea difícil de olvidar. Ya entendí a mi mamá, iba más allá de la galantería. Este hombre la tiene atada.

7.0

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