Adrián Monserrat
03/08/2017 15:42

Se estrena un documental de coproducción argentino finlandesa, que nos hace acercarnos al tango en tierras lejanas. Tango Suomi (2016) nos muestra que este ritmo también puede ser finlandés.

Tango Suomi

(2016)

Un argentino en tierras extrañas, supongamos que Irán para indicar algún país opuesto a nuestra cultura, puede hacerse eco de cuestiones autóctonas y demostrarles a un grupo de individuos desde donde viene. Maradona, Messi y el tango encabezan esos primeros titulares. Una premisa que cumple su objetivo pero que no es cien por ciento definitiva. El tango no solo es argentino, sino que hay otro país que afirma que es también su música nacional. Finlandia, alejado geográfica y culturalmente de nosotros, es este país y, a través de Tango Suomi, nos lo demuestran.

“El tango finlandés no muere gracias al tango argentino” es una de las afirmaciones de una de las tantas voces que se escucha en el documental. La explicación es razonable. Aquel joven finlandés que se acerca a su música nacional termina recurriendo al tango argentino, a Piazzolla, a Gardel, a dichos simbolismos, para fomentar aún más su pasión por este ritmo. El tango finlandés termina mezclando su ritmo con el argentino y funciona como una retroalimentación directa, donde cada país utiliza ritmos e instrumentos musicales del otro.

Narrado con una preciosa dinámica necesaria para un documental, con muestras musicales y fotográficas para acercarnos al ritmo, y compuesto de entrevistas a distintos personajes importantes como MA Numminem y Pertti Mustonen, Tango Suomi explica las razones de porque el finlandés considera como suyo al tango. Su guionista y directora, Gabriela Aparici, fue la encargada de investigar durante sus viajes a Finlandia que, por más que seamos tan distintos al país escandinavo, las conexiones son evidentes. En Finlandia se baila y canta el tango. Hasta ahí algo que no llama tanto la atención. Lo más excitante de esto es la manera en la cual se lo vive, a la pasión que genera.

El tango funciona como punto en común de dos culturas diferentes. Un ritmo que, a quien le apasiona, hace del mismo una forma de vida. El intercambio cultural es evidente y, gracias a esto, nos encontramos en una reciprocidad que enriquece a quien participa. Argentina y Finlandia, Sudamérica y Europa, unidos por la tradición de un ritmo que nunca se extingue.

7.0

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