Emiliano Basile
26/04/2017 14:31

El director Matias Lucchesi (Ciencias Naturales) vuelve con su segunda largometraje a trabajar el vínculo entre dos personas que se necesitan una a otra para sobrevivir mientras se encuentran en medio de la nada.

El Pampero

(2015)

El Pampero (2017) es la historia de Fernando (Julio Chávez), un hombre que experimenta una dolencia, toma pastillas, no responde a las llamadas de su hijo. Todo parece indicar que sufre una enfermedad terminal pero no lo sabemos con exactitud. Tampoco importa, porque el foco está puesto en el estado de ánimo desencantado que presenta. Sube a su velero y parte para el Delta cumpliendo lo que parece su último y solitario deseo. En ese instante, embarcado en su póstuma aventura encuentra escondida en su barco llena de sangre a una chica (Pilar Gamboa) que solicita desesperadamente ser cruzada al Uruguay para resguardar su vida.

Si en Ciencias Naturales (2014) el argumento recaía en una especie de vínculo materno construido entre una docente rural y su pequeña alumna que buscaba a su padre, aquí estamos frente a un vínculo paterno, entre una chica que necesita cruzar al Uruguay y el dueño de un embarcación caído en desgracia.

El film se detiene en miradas y gestos para fortalecer dicho vínculo, mientras el misterio alrededor del “cómo llegaron los personajes hasta ahí” circula el ambiente cargando de tensión la trama. Desde su título la película El Pampero (2017), nombra del viento tormentoso que golpeará a los personajes, para describir un estado de ánimo, un momento de no retorno graficado con el viaje en el que se embarcan ambos personajes. Será el cruce entre ambos, el vínculo mentado, aquello que les otorgue un atisbo de esperanza.

Julio Chávez compone al personaje interiormente atormentado por causas que no conocemos. Este rol ya lo ha desarrollado en películas como El otro (Ariel Rotter, 2007) o Extraño (Santiago Loza, 2003). Pero es el encuentro fortuito con el personaje de Pilar Gamboa el que cambia el curso del relato e invita a comprender de manera sensorial las expectativas y ansias de los personajes. La intromisión del personaje de César Troncoso funciona en esa línea acentuando los cortocircuitos entre la dupla protagónica para consolidar el lazo.

El Pampero profundiza el trabajo de su director por los vínculos, entrando en un terreno más oscuro -con la sangre y la muerte como elementos- para llegar al mismo puerto que en su anterior película.

8.0

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