Juan Pablo Russo
24/04/2017 21:24

El siempre interesante José Celestino Campusano mantiene en Cícero impune (2017), su primera producción internacional, rodada íntegramente en Brasil y hablada en portugués, la linea de una cinematografía realista, urgente, de alto contenido social y fuerte impacto visual. Aunque con buenas intenciones el resultado es desparejo.

Cícero impune

(2017)

Cicero es un curandero que droga a las mujeres que recurren en busca de su ayuda para violarlas. Pero no todo terminará ahí sino que después las manipulará para que hagan lo que él les diga y le provean de más víctimas. El novio de una de ellas no descansará hasta poder vengar lo que hizo con la mujer que ama.

Campusano explora un variopinto de tópicos que confluyen en la violencia de género, una de las problemáticas de mayor actualidad. Para hacerlo recurre a una historia de abusos, manipulaciones y venganzas donde aparecerá la corrupción política y policial, el machismo, la ausencia del estado en la contención de las víctimas, pero por sobre todas las cosas haciendo foco en el rol que cumple el hombre, los mandatos y la doble moral. ¿La venganza es por lo que le hicieron a ella o a él?

Cícero impune se construye a partir de algunos elementos que remiten al cine de género clásico (un hombre común en busca de venganza), cuenta con la poética visual de un paisaje incorporado a la historia y las actuaciones están en un tono adecuado, el problema es que por momentos todo resulta demasiado obvio, no hay lugar para el suspenso, ni para segundas lecturas. Todo es previsible, tan subrayado que el interés decae. Hay una necesidad de que la historia movilice y llegue a quien tenga que llegar, pero viniendo de un director tan visceral como lo es Campusano uno hubiera esperado algo más que la urgencia de contar por contar.

5.0

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