Juan Pablo Pugliese
19/12/2016 18:30

En Lantéc Chaná (2016), el documental dirigido por Marina Zeising (Habitares, 2014), se registra la supervivencia de una lengua que se creía extinta. 

Lantéc Chaná

(2016)

En la página web de la UNESCO existe un apartado donde se deja asentado aquellas lenguas que se encuentran en peligro por no quedar registro alguno del idioma o ante la inevitable muerte de sus hablantes. A través de un filtro que se aplica por país, un mapa ubica la zona donde se habla el idioma en peligro y la cantidad de personas que lo utilizan Una de esas lenguas es el chaná.

Blas Wilfredo Omar Jaime es el último hablante vivo de esta lengua y en el documental se registra la unión de este con Pedro Viegas Barros, investigador y lingüista del CONICET, en primer lugar para confirmar la veracidad del caso y, como veremos más adelante, confeccionar un diccionario chaná-español.

Lantéc Chaná es un documental valioso y original pero, en lugar de tratar la temática con entusiasmo, adquiere un tono solemne del que le cuesta salir y opaca la figura de su protagonista y el enorme desafío que tiene por delante. En palabras de la narradora, se habla sobre la brutal matanza de los pueblos originarios en manos de los españoles y luego en las dos campañas del desierto.

En el año 2016, no quedan dudas del papel de los conquistadores y de los argentinos que llevaron adelante el plan de exterminio para borrar cualquier rastro de los habitantes originales de nuestro país. La narración parece apuntar siempre al mismo lugar, descuidando a Blas Jaime y su apasionante historia como único guardián de la lengua, y por ende, de la cultura de sus antepasados.

No obstante lo señalado, Lantéc Chaná posee un valor inconmensurable que quedará como una fuente de consulta sobre un tema apasionante.

6.0

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