Emiliano Basile
24/11/2016 03:11

Mauro Sarser y Marcela Matta escriben y dirigen Los modernos (2016) en referencia inmediata a Woody Allen desde los títulos de crédito, capturando el modo del cineasta neoyorkino de mirar los desencantos de la vida con humor, estética blanco y negro símil Manhattan (1980) mediante y nostálgicos tangos en lugar de música de jazz. El tema principal del film es la paternidad en el siglo XXI.

Los modernos

(2016)

Estamos en el siglo XXI y las vidas de los jóvenes con aspiraciones profesionales, artísticas e intelectuales no dejan espacio para los hijos, que se muestran como un obstáculo para concretar sus anhelos. En ese contexto mantienen una relación Fausto (Mauro Sarser) con Clara (Noelia Campo), separada y con hijos. La pareja se distancia, él conoce a una actriz bohemia, y ella a una fotógrafa lesbiana. Los conflictos de los tres personajes -cuatro en realidad- van desde la imposibilidad de concretar sus objetivos profesionales (asociados al arte: la realización documental, producción de televisión cultural, fotografía artística y la actuación under), las inseguridades a la hora de consumar una pareja formal, hasta la proximidad siempre conflictiva que la llegada de los hijos presenta.

Los modernos utiliza el tono simple para retratar conflictos existenciales del director de Medianoche en Paris (Midnight in Paris, 2011): problemas de pareja, desórdenes psicológicos y teorías intelectuales difíciles de aplicar a la vida cosmopolita. Incluso este film sigue ciertos aspectos formales de Woody Allen, tales como las discusiones conyugales no mostradas en plano y contraplano, sino con una cámara que sigue de cerca a los personajes moverse o bien se detiene y deja que los personajes entren y salgan de cuadro. Un recurso del cine de Allen que viene del padre del cine independiente americano John Cassavetes. Hay también planos calcados de films de Allen, como la costanera uruguaya en perspectiva asociada a la de Manhattan, o el plano general de la plaza donde los personajes comentan sus malestares en un paseo de domingo al estilo Central Park. Las fiestas y bares con sus discusiones seudo intelectuales recrean también la atmósfera donde se mueven los personajes. Pero Los modernos adapta esos recursos al contexto uruguayo y adscribe las problemáticas como propias. 

En ese punto la película se distancia de la referencia y adquiere autonomía. Sus carismáticos personajes logran trasmitir el conflicto representado, con humor, angustia y alegría. Sus actitudes se sumergen en el clima de época en el que se encuentran inmersos y el film, lejos de juzgarlos, los pone como individuos desorientados que intentan ser felices, del mismo modo que cualquier otro ser humano. Son esos climas y sensaciones reflejadas el punto fuerte de una película que gana desde la emotividad.

Hay películas que conectan cerebralmente con el espectador, en cambio Los modernos lo hace desde la sensibilidad de los temas que atraviesa. Toca una fibra vital y minimiza dramas y conflictos con resoluciones mágicas, para dar un aire de esperanza desde el amor, y así universalizar un dilema de la condición humana del nuevo milenio.

8.0

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