Adrián Monserrat
23/11/2016 17:11

Relicto. Un relato mesopotámico (2016) se presenta en el 31 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y nos trae una de esas historias que seguro tus abuelos te contaron haber experimentado.

Relicto. Un relato mesopotámico

(2016)

La ópera prima de Laura Sánchez Acosta se presenta en la sección Hora Cero del 31 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y narra una historia que seguramente todos alguna vez escuchamos. Un campo, caracterizado por la tranquilidad, la soledad, puede llegar a ser productivo y sanador luego de una situación traumática. Pero si, en ese campo, ocurren situaciones perturbadoras, raras, el resultado podría ser el peor posible. El padre de Tamara decide llevar a su hija al campo, buscando la recuperación de ésta ante el golpe de haber perdido a su madre. El misterio por Tamara es desbordante, no se sabe que le pasa ni como está. Esta situación se sostiene constantemente y, junto con la música y el paisaje que acompaña, acierta al sumergirnos en esa tensión. Laura Sánchez Acosta, oriunda de la región mesopotámica, buscó hacer frente a los mitos de sus tierras y el resultado no termina de ser del todo satisfactorio.

Las interpretaciones de los personajes están condicionadas por la estructura de la historia. Una adolescente con un comportamiento raro da para extenderse en el mismo, pero el personaje principal, aquel que aparece más en pantalla, termina siendo el padre, Oscar. Él es quien sostiene la historia, quien toma las decisiones y quien nos debe trasladar su miedo. Su interpretación no resulta ser convincente y, con una cámara que trata de estar permanentemente en movimiento, termina mareando al espectador, sin colocarnos en su piel, sin sentir la empatía que todo gran protagonista nos debe generar. La estructura del guión está marcada en tres grandes actos definidos pero se precipita el desenlace y no da tiempo para barajar algún otro tipo de interpretación. Esta historia fantástica se cuenta con personalidad, con reminiscencias al cine de terror actual de Norteamérica, como Sinister (Sinister, 2012) o Actividad Paranormal (Paranormal Activity, 2007) pero que no termina de ser una obra sumamente terrorífica sino más bien un drama de suspenso psicológico con muecas de terror.

Pese a que la obra no logra producir los sentimientos que el cine de género actual consigue, el film se enmarca en un claro buen aprovechamiento de nuestras tierras, de nuestras historias y de querer explorar un mundo que tiene más intrigas que conclusiones. Laura Sánchez Acosta seguro tendrá más historias como estas que contar, con intenciones válidas y notorias pero donde en Relicto. Un relato mesopotámico la ejecución flaquea. Emociona encontrarse con historias fantásticas que uno escuchó de chico y que hoy se colocan en el cine. Hacen que se traslade esos mitos a arte, a vivencias, a interpretaciones. Hacen que te traslades otra vez a tus primeros años de vida, a aquella ingenuidad, a aquel temor y a, por las dudas, no pasar una noche en un campo mesopotámico en soledad.

5.0

Comentarios