Emiliano Basile
22/11/2016 19:32

La ópera prima del mexicano Víctor Dryere sigue el formato de grabaciones caseras de los films de terror, que simulan el registro constante de uno de los personajes. Este recurso que busca cierto realismo ya tiene casi 20 años de existencia (si tenemos en cuenta que El proyecto Blair Witch data de 1999) y está prácticamente agotado. La vuelta que encuentra este film está en el título, haciendo dicha filmación en 8 milímetros.

1974

(2016)

La estética vintage podemos verla en el grano que tiene la imagen por el tipo de formato de grabación, la ambientación de la casa de campo y el look de la pareja de recién casados que comienza a percibir extraños sonidos y movimientos en el lugar. Quién registra en un primer momento es Manuel (Rolando Breme), el marido de Altair (Diana Bovio), la joven que será poseída y sufre las “actividades paranormales”. Aparece un amigo (Guillermo Calaham) del muchacho para asumir el rol de “registrador” con la excusa de una investigación que están realizando, y la hermana (Blanca Alarcón), como los otros dos personajes de la historia.

Salvo este detalle estético, de por sí interesante, 1974 (2016) se parece más a una película de 2016 que a una de 1974. Los recursos utilizados y el tipo de relato que narra corresponde al cine de terror contemporáneo, con una efectista utilización del sonido. La historia de la casa embrujada con posesión incluida responde más a El conjuro (The conjuring, 2013) que a El exorcista (The exorcista, 1973) como mencionan los personajes.

1974 está plagada de clichés que hacen que el espectador ávido de un par de películas del género se anticipe a la trama, excepto en la vuelta de tuerca final que no anticiparemos aquí. Pero a esta altura y luego de varios encuentros con lugares comunes, la sorpresa llega demasiado tarde y no surte el efecto deseado. Una pena para un film que sólo toma la forma de la década mencionada y olvida la esencia del terror de antaño.

4.0

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