Juan Pablo Pugliese
18/11/2016 07:25

Liebig (2016) posee un inexorable contenido nostálgico pero no se queda sólo con eso y hay momentos para el humor, una cualidad difícil de encontrar en el género.

Liebig

(2016)

El documental abre con una placa donde se da la información necesaria para iniciarnos en el recorrido que comenzará con un plano aéreo de los vestigios de la empresa Liebig's Extract of Meat Company Limited. En los primeros años del siglo XX se instala a orillas del Río Uruguay y se construyen casas y diversos lugares de entretenimiento para los trabajadores. El film narra los días dorados de la compañía a través de las personas que pasaron gran parte de su vida allí dentro.

Christian Ercolano dirige el documental que no ahondará en las causas del cierre del establecimiento en 1980 sino que posará la atención en el proceso productivo que se daba en la planta y los recuerdos que albergan los pobladores traducidos en fotografías en blanco y negro o latas originales de la carne que allí se envasaba.

En consecuencia, el director dedicará el tiempo justo a cada uno de los entrevistados sin caer en golpes bajos. Por el contrario, el hilo conductor de la cinta será la Fiesta de la Identidad y el Patrimonio que se celebra los primeros días de enero.

En Liebig no hay una voz en off que nos vaya relatando los hechos. Los testimonios son de primera mano, Ercolano aprovecha a los protagonistas y las pinceladas de humor aparecen de manera natural, lo que hace de Liebig un documental ameno y disfrutable. 

8.0

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