Alejandro Turdó
14/11/2016 16:48

Naturaleza trasandina, deportes extremos, amigos, ¿qué podría salir mal? Si nos encontramos dentro del género de Terror todo lo mencionado puede salir mal, sin dudas. Ese derrotero con desenlace inexorablemente trágico tan propio dentro de este universo ficcional encuentra otro ejemplo que lo reafirma en Downhill (2016) del chileno Patricio Valladares.

Downhill

(2016)

Cuando Joe -una estrella del BMX traumado por la muerte de su amigo- y su novia Stephanie son invitados a Chile para participar de una competencia extrema, se ven envueltos accidentalmente en una cacería donde se vuelven la presa de un grupo de personas que intentan mantener en secreto una misteriosa actividad, que tiene lugar en lo profundo de la naturaleza de la región.

El registro que combina material cámara en mano con una estética propiamente cinematográfica la acercan a obras como El proyecto Blair Witch (The Blair Witch Project, 1999) y la saga de sangrientas historias breves Las crónicas del miedo (V/H/S, 2012), con un tratamiento argumental que nos recuerda a El Descenso (2005), donde el trauma del personaje principal es el cristal a través del cual percibimos el conflicto principal.

Filmada en apenas 13 días, Downhill es una obra que expone su mejores momentos cuando se apoya en el suspenso y sólo utiliza el Terror y el Gore como simples apostillas que ponen en clima al expectador.

A pesar de ser un film con tropos bastante familiares dentro del género, Valladares se las ingenia para combinar suficientes elementos dentro de la historia con el fin de mantenernos entretenidos durante casi 90 minutos, tarea nada simple.

6.0

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