Benjamín Harguindey
07/09/2016 13:29

De la mano del director chileno Pablo Larraín llega Jackie (2016), basada en la figura de Jacqueline Bouvier, luego de hacerse Kennedy pero antes de ser Onassis. Describir la película como una biopic quizás es un poco mucho. La historia se centra en las horas, días, semanas tras el súbito asesinato de JFK desde la perspectiva de su viuda, y sus esfuerzos por supervisar su legado.

Jackie

(2016)

La trama está enmarcada por la entrevista entre Jackie (Natalie Portman) y un reportero (Billy Crudup), simplemente porque eso permite elipsar las partes aburridas o irrelevantes. El mayor logro de Jackie parece haber sido la organización del funeral de su marido. Según la lógica de la película, JFK logró tan poco en tan poco tiempo que al pueblo norteamericano no le quedó otra que celebrarlo como un símbolo más que por sus méritos. Ergo, Jackie fue igual de invaluable en asegurar su iconicidad.

La película es quizás lineal en su preocupación por demostrar lo instrumental que fue Jackie en la historia de EEUU. No parece decidirse si Jackie está motivada por un iluso sentido de la vanidad (como sugiere el final, al verse reflejada en los maniquíes que imitan su estilo de moda) o grandilocuencia (se erigen varios paralelismos entre los Kennedy y la decadencia de la realeza) o si su preocupación nace en el altruismo que siente hacia el pueblo americano.

En un momento conversa con un cura (John Hurt), quien sugiere que su calvario es una prueba de Dios para sacar a relucir lo mejor de sí misma. A efectos de la película, lo mejor de sí misma es organizar la procesión funeraria de “Jack”, sobre la cual Jackie cambia de parecer cada dos por tres, a veces sin motivo aparente. La película plantea una Jackie tan sabia que sabía que algún día harían una película sobre ella.

En el centro y por sobre todo se destaca la labor de Natalie Portman, quien compone una Jackie digna, frágil y apasionada por cada palabra que le toca decir – el tipo de actuación que gana premios, si se entiende. Peter Sarsgaard interpreta a Bobby Kennedy, quien también sería asesinado algunos años más tarde. Tiene un monólogo bastante bueno en el que reflexiona que a JFK no le queda otra que ser recordado por su martirio que por otra cosa - que sus logros a menudo nacieron como enmiendas a problemas que él mismo había creado. Y que la posteridad se llevará la gloria de los derechos civiles, de la NASA, de Vietnam, etc.

Jackie cuenta con grandes actuaciones, una banda sonora conmovedora y no mucho más que eso. Llega molestar la obsesión que la película tiene por su propia trascendencia, como si no confiara en la historia que le toca contar. El film no termina de decidirse sobre su objeto de estudio, aquella quien da nombre a la película. O bien Jackie era un personaje tan enigmático y contradictorio que esta es la película que se merece.

6.0

Comentarios