Nacho Artigas
08/07/2016 13:19

El tono gangster del cine negro policial y la detallista artística de las novelas gráficas se unen en Tierra de rufianes (2016) para dar vida a una serie animada nacional, acalamda en Cannes y Roma, basada en hechos reales, sobre la prostitución y la trata de blancas manejada por la mafia polaca en la oscura ciudad de Rosario en 1926. Bajo la producción de Idealismo Contenidos y McFly Studios, la belleza de los dibujos y el alto dramatismo llevado a cabo por las actuaciones de Alejandro Awada, Pablo Rago y Julieta Ortega, logran de esta ficción una obra de arte audiovisual, fragmentada en ocho capítulos de 10 minutos cada uno, creada y dirigida de Federico Moreno Breser.

Tierra de rufianes

(2016)

Ian Abramov (Pablo Rago), el asesino francotirador de la mafia polaca La Varsovia, busca respuestas en torno al asesinato de su padre, que lo llevarán al seno de su propia familia, lo que hará que elija aliarse con Rocco Falco (Alejandro Awada), un periodista en decadencia, adicto a la morfina y sediento de venganza por el homicidio de su amada. Juntos complotarán contra el crimen organizado en una trágica historia de amor, venganza y justicia en la eterna y fatal noche rosarina.

El ambiente detectivesco característico del film noir hollywoodense y el glamour del art déco imperante de los años 20 remarcan el constante atractivo visual de Tierra de rufianes, desde el diseño de personajes y los refinados planos claroscuro de los paisajes, similares a los de Lars von Trier, hasta las gráficas, gracias a la acertada Dirección de Arte de Nelson Luty. Asimismo, el guión conciso, que presenta parlamentos extensos en forma de pensamientos, adentra en la psicología de los protagonistas desarrollando, de esa manera, sus personalidades y dejando en claro las motivaciones de cada uno.

Además de la belleza de la artística, la emotividad y la intimidad presentes en las actuaciones hacen a la serie dinámica e intrigante. Se observa un gran trabajo actoral, liderado por la voz áspera y grave de Alejandro Awada. Cabe destacar la fugaz participación, pero no por eso menos importante, de Julieta Ortega que, con su interpretación, delinea un personaje lleno de tristeza pero a la vez fortaleza, en sintonía con el guión.

Tierra de rufianes es una innovadora ficción nacional que mantiene constantemente el suspense a lo largo de sus ocho entregas, con una exquisita artística enmarcada en una minuciosa estética que compensa la elegancia y la rudeza de la historia. Sin dudas, es de vista obligada para los amantes de las novelas gráficas y las películas policiales de los años 40, como también para aquellos que buscan una obra de arte en una ficción.

9.0

Comentarios