Benjamín Harguindey
28/06/2016 14:22

Dos tipos peligrosos (The Nice Guys, 2016) desciende de ciertas películas de los 80s, tipo 48 horas (48 Hrs., 1982) y Arma Mortal (Lethal Weapon, 1987), que ponían “parejas disparejas” en tramas policiales, mezclando humor con acción. El humor era circunstancial, absurdo y exagerado; la acción también. Dado que Dos tipos peligrosos reproduce deliberadamente esta sensibilidad cuasi infantil, podría considerarse un film nostálgico. Como resumió Sidney Lumet, la nostalgia tiene que ver con un mundo que nunca existió.

Dos tipos peligrosos

(2016)

Rememorando el paradigma del género, uno siempre se queda con los héroes de acción; los guionistas en cambio mueren en el olvido, sin nombre ni rostro ni continuidad en la modernidad. Después cuando los viejos héroes de acción quieren revivir sus días de gloria se olvidan del escritor y producen cosas como Los Indestructibles (The Expendables, 2010) y sus secuelas – films de lo más simpáticos pero que tienen poco y nada del atractivo camp, naif o como se le quiera llamar de las películas que supuestamente emulan.

Todo esto viene a que el director y guionista de Dos tipos peligrosos es Shane Black, que entre otras películas escribió las primeras (y mejores) Arma Mortal y El último gran héroe (Last Action Hero, 1993). Últimamente hace de director también: Entre besos y tiros (Kiss Kiss Bang Bang, 2005), Iron Man 3 (2013) y ahora Dos tipos peligrosos. Cada película es más payasa que la otra, y todas están escritas dentro de la misma burbuja de fantasía.

Los tipos “peligrosos” del título son Holland March (Ryan Gosling) y Jackson Healy (Russell Crowe), un investigador privado y un matón de alquiler que unen fuerzas para desenmarañar una red de corrupción que abarca la industria pornográfica y automovilística de Los Ángeles a fines de los 70s. El dúo replica la dinámica de Riggs y Murtaugh de Arma Mortal, los cuales a su vez son un producto de las rutinas de vaudeville de Abbot y Costello. Crowe es el tipo serio, Gosling es el tipo chistoso; ambos son igual de inmaduros y a raíz de eso los acompaña un tercer personaje, la hija quinceañera de March (Angourie Rice), la ilusa voz de la moral.

La insólita pareja entre Gosling y Crowe y su inesperada química recuerda a la del dúo Will Ferrell/Mark Wahlberg. La propuesta de la película funciona a raíz de esta química. Shane Black escribe y dirige sin ninguna pretensión la misma fantasía a la que se ha dedicado desde siempre: los hombres son rudos, las mujeres están en apuros y los niños amonestan a los dos. En este caso da la sensación también que al director finalmente se le ha dado rienda suelta para que haga lo que quiera y como quiera, así que la película no sólo está colmada de violencia y desnudez gratuitas sino que también cuenta con indulgencias surrealistas (la súbita aparición de monstruos, criaturas fantásticas y el fantasma de cierto ex presidente, por ejemplo).

Dos tipos peligrosos es una reliquia. No pretende pertenecer a cierta era – realmente pertenece a esa era, formal y mentalmente. Y probablemente Shane Black no la pensó tanto.

8.0

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