Juan Pablo Russo
25/05/2016 16:01

Misterios de Lisboa (Les mystères de Lisbonne, 2010), una de las producciones portuguesas más ambiciosas de los últimos años, es una película que no admite clasificaciones sobre su contenido ni sobre la forma en la que el director chileno Raúl Ruiz adapta la novela homónima, publicada en 1854 de Camillo de Castelo Branco, exponente del romanticismo literario.

Misterios de Lisboa

(2010)

El padre Dinis, un descendiente de libertinos aristocráticos que luego se convierte en un héroe defensor de la justicia; una condesa enloquecida por los celos y sedienta de venganza; un próspero hombre de negocios que, misteriosamente, hizo fortuna como pirata sanguinario; todos se entrecruzan en una historia situada en el siglo XIX, en busca de la verdadera identidad del personaje principal: Pedro Da Silva.

El productor Paulo Branco convenció a Raúl Ruiz a lanzarse en otro proyecto titánico de más de 4 horas de duracción y más tarde convertido en una serie de TV. Juntos ya habían adaptado la obra de Marcel Proust, entre otras. El tiempo recobrado, estrenada en 1999, era un fresco visualmente suntuoso protagonizado por un elenco internacional, que combinaba tiempos de narración anacrónicos y mezclaba espacios de acción. En Misterios de Lisboa se repiten la misma elección estética y la misma línea laberíntica.

Entre las varias tramas entrecruzadas se destaca la historia de Pedro Da Silva (Afonso Pimentel), un joven huérfano al que seguimos desde su infancia hasta la edad adulta, y la del padre Dinis (Adriano Luz), el narrador que atraviesa el tiempo como si fuera un personaje sobrenatural, con varias vidas y pasados misteriosos. En un laberinto de flashbacks y de ilusiones cronológicas, surgen alrededor de estos dos personajes dramas, traiciones y amores prohibidos tan típicos de los personajes románticos, a los que dan vida una serie de actores portugueses.

Misterios de Lisboa podría resumirse en un torbellino de aventuras y escapadas, coincidencias y revelaciones, sentimientos y pasiones violentas, venganzas y aventuras amorosas, todo eso envuelto en un viaje rapsódico que nos lleva de Portugal a Francia, Italia y hasta Brasil. Una joya imperdible.

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