Juan Pablo Russo
23/04/2016 16:46

El cine argentino independiente por alguna razón incompresible parece escaparle a la comedia. Da la sensación de que es un género al que le tiene miedo. Tal vez por parecer demasiado frívolo, descomprometido o a ser excluido de los festivales y que los palmarés lo dejen de lado (dice la regla que siempre un drama por más malo que sea se impone a una comedia por más maravillosa que esta sea). Encontrar a un realizador independiente argentino con una buena comedia es como hallar una aguja en un pajar. Algo contrariamente pasa en el cine indie americano con ejemplos recientes como The Diary of a Teenage Girl (2015), Grandma (2015) o el caso de la también vista en el 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI Finding Sofia (2016). Pero bueno, Robert Bonomo apostó al género y logró hacer una comedia simple, original, sin pretensiones y con un resultado notable.

Miss

(2016)

Robert, es descendientes de orientales (mitad chino, mitad japonés), no es muy agraciado físicamente y parece haberse escapado de otra época. Flaco, alto y escuálido, la vestimenta que elige no lo favorece en lo más mínimo. Tiene ideas para filmar una película, donde es protagonista y las chicas se pelean por él. También anda con un libro Guinness bajo el brazo porque su sueño es romper algún record. Robert sueña con el amor. Un día conoce a Laura, una jovencita aprendiz de modelo, y entre obsesiones, insistencias y mucha tesón, Robert buscará romper un récord con ella: el del beso más largo del mundo.

Robert Bonomo apuesta a la comedia romántica sencilla y gana. Igual que el Robert personaje. En Miss trabaja a partir de los opuestos que se atraen, no solo desde lo físico, sino también desde lo sociocultural. Pero a diferencia de otras comedias donde se estereotipa esto para causar risa, en Miss (2016) se coloca en un mismo plano, los opuestos son paralelos.

Miss es simple pero no por eso menor. Hay mucho del cine de Wes Anderson, y no solo en la concesión estética con planos simétricos y especial cuidado en la paleta de colores, sino también en la construcción de personajes extemporáneos, pero evitando caer en lo grotesco y la burla fácil. Queda claro que no hace falta reírse del otro cuando por detrás hay un guion inteligente con gags que funcionan donde tienen que funcionar, También es acertadísimo el casting de ilustres desconocidos (exceptuando a Malena Villa) con un gran trabajo de todo el elenco y la banda sonora creada por Lucas Martí.

En épocas cuando las escasas comedias argentinas parecieran caer en todos los lugares comunes, apostando a la taquilla con productos ultra formateados, con ideas y castings probados y donde el cine está ausente, que aparezca dentro de ese universo una película como Miss se agradece. Sobre todo porque además apuesta y gana.

8.0

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