Rolando Gallego
22/04/2016 17:13

El intento de aferrarse a los recuerdos para evitar perder algo que no se quiere dejar de ver y sentir, bien puede ser la definición o sinopsis de Crespo (La continuidad de la memoria) (2016) de Eduardo Crespo, película que parte de la anécdota divertida que cuenta el realizador “Hola me llamo Crespo, viví en Crespo y ahora en Villa Crespo” y que en el fondo lo llevará a profundizar en los detalles de su vida para poder continuar su presente.

Crespo (La continuidad de la memoria)

(2016)

Tras el fallecimiento de su padre, Eduardo Crespo regresa a Crespo, Entre Ríos, localidad que se ha destacado por su actividad avícola (y de la que salieron varios directores de cine), y en la que aún permanece parte de su familia.

La película inicia allí su camino, con imágenes de Eduardo embarcado en su travesía. Ante la alarma impuesta por el mismo, de que quizás alguna información se le esté escurriendo, la película será el intento que hará por volver al lugar y encontrar todo aquello que necesita para, principalmente, mantener vívido el recuerdo y a su padre. Viejos VHS familiares, grabaciones en Super 8 de un lugareño, publicidades viejas de huevos, o un cancionero scout, todos son disparadores para que el director, a través de la voz en off sume su comentario sobre esto y además pueda reflexionar, profundamente, sobre la memoria lábil de los hombres.

Hay imágenes de una poesía y belleza únicas en Crespo (La continuidad de la memoria), como aquellas en las que un niño juega con los charcos bajo una lluvia de verano, pero también hay otras mucho más difusas, las que comienza a devolverle Crespo, el pueblo, y que calan hondo en su persona. Y en ese análisis que se propone en forma de película, la pregunta sobre sí mismo deja el lugar a la constitución de su identidad, y al posicionar a su padre como una figura esencial para él y su presente.

Qué es la memoria, cuáles son los mecanismos que hacen que uno recuerde algunas cosas y no otras, son sólo algunas de las preguntas disparadoras con las que Crespo trabaja, y que terminan por configurar el espacio y el contexto para que el film hable de la fragilidad del recuerdo y la evocación y la nostalgia que conlleva.

En la disociación y asincronía del rememorar y en la presentación de un pasado que se va haciendo cada vez más vívido y presente, es en donde Crespo (La continuidad de la memoria) narra su historia y deja trascender la particularidad del director.

6.0

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