Juan Pablo Russo
30/01/2016 00:54

"Si hubiera podido, le habría dicho que su don es demasiado importante para malgastarlo. Le habría dicho que si le das tiempo a la vida, ella misma te enseña cómo vivirla". El que habla es Tony Bennett. Lo hace justo al final de Amy (La chica detrás del nombre) (2015), el controvertido documental sobre Amy Winehouse firmado por Asif Kapadia y repudiado de forma frontal por la familia de la artista.

Amy (La chica detrás del nombre)

(2015)

De alguna manera, la declaración del viejo crooner, con el que la cantante compartió dueto, resume con bastante precisión la tragedia de una mujer condenada por el más triste de los lugares comunes. La revista Rolling Stone tituló en la portada "Amy contra sus demonios" y pocas son las biografías que antes de que acabé el primer párrafo no han usado diez veces la expresión juguete roto.

La película se esfuerza, y a su modo lo consigue, en pelearse contra todo lo anterior, contra lo más evidente. Sin rehuirlo. En efecto, antes de cumplir los 16 años, Amy ya había completado una licenciatura en depresiones, bulimias y drogas blandas. Poco más tarde, era ya experta en heroína, crack, cocaína y cualquier otra sustancia ilegal. Para el final, y asediada por la obligación contractual de seguir adelante, ya sólo era alcohol, perfectamente legal, lo que entretenía sus largas mañanas de insomnio (las noches ya estaban perdidas).

Y Asif Kapadia lo cuenta sin ahorrar detalles, pero sin convertir el ruido del escándalo en el objetivo. Al revés. Como ya hiciera en el extraordinario Senna (2010), su prioridad no es ni la hagiografía ni el tumulto, sino la posibilidad de extraer de la presentación en crudo de los hechos aunque sólo sea el atisbo de un relato. Si en su anterior trabajo se aproximaba al 'thriller' ahora quiere llegar al melodrama, un melodrama profundamente triste.

A lo largo de dos horas, la película repasa de forma puntual las industrias y andanzas de la cantante que murió a los 27 años. Todo discurre a medio camino entre la declaración de amor y el más escrupuloso trabajo de documentación. Y por las dos razones, impresiona. Las entrevistas (más de 100) se escuchan por debajo de todas las imágenes registradas a lo largo de su vida. No aparece un solo busto parlante. Y la banda sonora sigue puntual el recorrido cronológico de un talento en verdad único.

7.0

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