Emiliano Basile
08/01/2016 10:16

No es novedad decir que resulta difícil encontrar historias originales en una época en la que los grandes relatos ya fueron narrados infinidad de veces. Sin embargo hoy día las innovaciones pasan no por el qué se cuenta, sino por el cómo. Un caso paradigmático de esta tendencia es La habitación (Room, 2015), película sumamente interesante por la manera en que está contada.

La habitación

(2015)

Jack (Jacob Tremblay) es un niño que nos acerca los acontecimientos desde su punto de vista: el interior de una habitación en la que configura su universo junto a su madre (Brie Larson). En ese espacio viven, sueñan, juegan, se quieren. Su madre es todo para él, la pregunta es ¿cómo para cualquier niño de su edad? Porque al avanzar la trama nos damos cuenta que ese micro universo de encierro en el que viven se debe al cautiverio en que se encuentran.

Se dividen dos caminos de lectura en la película: la metáfora con la etapa de la infancia en donde el espacio y vínculo con la madre es reducido, y las consecuencias nefastas que acarrea un trauma en la niñez para socializar. Una interpretación es a nivel simbólico del relato, la otra es más literal al argumento. Ambas son posibles por el punto de vista planteado por el film dirigido por Lenny Abrahamson al contar la historia desde los ojos del niño. No sabemos lo que sucede (lo deducimos), tampoco podemos distinguir la realidad de la fantasía ideada por el chico.

Es este recurso narrativo el que enriquece el relato que de otra manera caería en la categoría de “película ya vista” (la del secuestro, la fuga). Le da innovación y eleva a un nivel interpretativo más interesante poniendo el acento en los vínculos establecidos por el niño con las personas y el mundo que lo rodea. La primera mitad juzgamos a la protagonista por las decisiones que toma como madre ¿hace lo correcto? ¿piensa en lo mejor para su hijo? La segunda indagamos en las facetas del daño psicológico causado al pequeño a través del contacto que tiene con otros adultos de diferente reacción hacia él.

La resolución -que no adelantaremos- no es cerebral, no es lógica ni racional. Es coherente con el punto de vista de un niño cuyas etapas de su infancia no atravesaron los caminos debidos. ¿O si?

Basada en la novela de Emma Donoghue y con guión de ella misma, La habitación es una de las sorpresas del año en la temporada de premios. Es el film independiente norteamericano que alcanza su estreno por los reconocimientos obtenidos a nivel creativo. No cuenta con actores de renombre (con nominación al Oscar para Brie Larson) ni con gran presupuesto pero es una de las bocanadas de aire fresco que renuevan una industria cinematográfica sobrecargada de clichés. Bienvenida sea.

9.0

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