Juan Pablo Russo
30/12/2015 00:18

En 2013 el ignoto Joshua Michael Stern presentaba la primera biopic sobre Steve Jobs, personificada por un sobreactuado Ashton Kutcher. Obra que rápidamente se convertiría en un estruendoso fracaso de crítica y público. Dos años y medio más tarde llega la segunda película de ficción sobre el fundador de Apple, pero ahora dirigida por el multipremiado Danny Boyle (¿Quién quiere ser Millonario?, 2008) y protagonizada por el no menos galardonado Michael Fassbender.

Steve Jobs

(2015)

Si en jOBS (2013) la historia abarcaba toda la vida del crador de la Mac, con la clásica estructura biográfica impuesta por Hollywood y con un actor que imitaba al protagonista real cayendo en todos los estereotipos posibles, en Steve Jobs (2015) la historia es un recorte de tres hechos puntuales. Aaron Sorkin (el mismo guionista de Red Social (The Social Network, 2010) y que acá emplea algunos giros argumentales similares) recurre a tres hechos trascendentales en la vida empresarial de Jobs para mostrar a un personaje egocéntrico, triunfalista pese a los fracasos, egoísta y capaz de traicionar a quien sea con tal de salirse con la suya.

La historia, contada casi de manera episódica sin necesariamente recurrir a una división, se anclará en los lanzamientos de tres productos icónicos: la Macintosh, la Next y la iMac; bosquejando un retrato intimista que como el de todo genio tendrá varios grises posibles. La conflictiva relación con su hija Lisa, como también la que entabla a lo largo de toda su carrera con su mano derecha y ex jefa de marketing de Macintosh, Joanna Hoffman (una genial Kate Winslet), serán las historias que atravesarán toda la trama, aunque tampoco estarán ausentes las disputas de amor y odio -con traiciones incluidas- que mantiene con Steve Wozniak (Seth Rogen), cofundador de Apple, y con John Sculley (Jeff Daniels), el ex CEO de la compañía.

Si un logro tiene Steve Jobs es de contar con actores que crean personajes y no caen en el facilismo de copiarlos. Michael Fassbender logra un Steve Jobs tan sarcástico como cruel, con un abanico de matices que lo hará atravesar por todos los estados en una misma escena. Otra que logra una actuación memorable es Kate Winslet, una mujer que se entregará sin importar las consecuencias, y una actriz del carajo.

Steve Jobs es una película de fuerte carga dramática donde se priorizan diálogos y actores. Boyle recurre algunos elementos cinematográficos (flashbacks, intertítulos) para correrse del clasicismo biográfico, pero básicamente cada una de las escenas de los tres episodios se desarrollarán en un mismo espacio (auditorio) en tres épocas diferentes. Esto hace que por momentos la tensión decaiga y la trama se vuelva algo monótona y sin ritmo, pese a los golpes de efectismo que el director no puede dejar de utilizar. Pero más allá de las falencias a las que se enfrenta, Steve Jobs es una aproximación digna a la vida del dueño de la empresa de la manzanita. Mejor que su antecesora pero no mucho más.

6.0

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