Alejandro Turdó
17/11/2015 21:46

La nueva película de Luciano Onetti vuelve a poner la “T” mayúscula en Terror dentro del 16 Buenos Aires Rojo Sangre . El director que hace dos años había sorprendido en el mismo festival con su ópera prima Sonno Profondo (2013) nos entrega un film que nuevamente homenajea con mucho corazón al querido Giallo italiano, pero redoblando la apuesta desde su producción y su estructura narrativa.

Francesca

(2015)

En Francesca (2015) todo se desata a raíz de un misterioso ataque en la casa de Vittorio Visconti, un poeta y dramaturgo italiano, lo que deja como saldo la desaparición de su hija mayor Francesca y al propio Visconti confinado a una silla de ruedas como secuela del ataque. 15 años después, unos sorpresivos asesinatos en serie cuyo autor se encarga de firmar en forma muy particular, obligan a dos detectives a investigar lo que parece ser una conexión con la desaparición de la niña Visconti.

Onetti sin dudas sabe lo que hace y se mueve como un veterano dentro de un subgénero que da la sensación de conocer hasta en el más mínimo detalle. Además no sólo se sentó en la silla de director, sino que también se hizo cargo del montaje y la fotografía, dos datos no menores teniendo el cuenta el peso de cada función en el resultado final del film.

La pericia estética, el diseño de arte y el aporte de la banda sonora también ayudan a sumergirse por completo en una historia que tiene muchos elementos familiares para los amantes del género, pero no por eso deja de mostrarse como una propuesta atractiva por el gran nivel de factura.

La resolución se guarda varios puntos de giro interesantes para el final, e incluso se anima a salir un poco de su zona de comfort, con guiños incluso al mejor Brian De Palma de fines de los ‘70 y principios de los ‘80. Si escapamos del universo cinematográfico por un breve instante y nos vamos al mundo de los códigos futboleros, podríamos que decir que Onetti “le paga la entrada a la gente” con sus lujos y firuletes, los cuales no son simples acrobacias por beneplacito de la tribuna aplaudidora, sino también herramientas altamente efectivas que conforman una producción sobresaliente.

8.0

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