Ezequiel Obregón
04/11/2015 17:08

Presentada en la Competencia Internacional del 30 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, la película del joven realizador español Manuel Menchón Romero es paradójicamente “vieja”. No en torno a su fecha de realización, claro, pero sí en su forma de construir y abordar la vida de una figura destacada.

La isla del viento

(2015)

Durante la dictadura de Primo de Romero, el escritor y filósofo Miguel de Unamuno debió exiliarse en la Isla de Fuenteventura. Para aquel entonces, su pluma desafiante ya lo había consagrado como una verdadera amenaza para cualquier gobierno totalitario. Trasladado sin más remedio hacia aquella ínsula, Unamuno pasó algunos años en los que se ganó el respeto de sus habitantes.

La ópera prima de Manuel Menchón Romero comienza con lo que ocurrió diez años después, pero –racconto mediante- imagina la estadía del destacado intelectual y se concentra en una serie de sub-tramas. La que ocupa más metraje refiere a la imposibilidad del pueblo de conseguir agua potable, con la previsible resolución que servirá para remarcar las bondades de la bonhomía y el compromiso social.

La isla del viento resulta un compendio de los peores males que se asocian a este tipo de cine histórico: puesta en escena televisiva, metáforas obvias (el sombrero que vuela hasta el mar, ¡ay!), actuaciones acartonadas, corrección política, música altisonante, pintoresquismo for export. Es de suponerse que estas producciones aspiran a un reflejo valorativo de una personalidad histórica, y que proyectan desde el guión aquello que “es necesario saber”. El punto es por qué no lo hacen con una mejor forma; si no se pretenden “innovadoras”, que por lo menos tomen algo de riesgo. Aquí no hay ninguno.

Resulta igualmente incomprensible que frente a una más que interesante Competencia Internacional los programadores hayan elegido como representante por España a esta película. En la misma sección, por citar un caso, se ha exhibido Eva no duerme (2015), una película que se anima a pensar la historia desde el lenguaje cinematográfico y no pese a él.

3.0

Comentarios