José C. Donayre Guerrero
07/05/2015 14:28

Dirigida por el sueco de origen chileno Daniel Espinosa, y producida por Ridley Scott, Crímenes ocultos (Child 44, 2014) es un thiller a varios niveles, pues va desde lo político hacia el policial negro, bordeando el romance, lo psicológico y sin duda lo histórico. La estética de una Rusia oscura y ambigua, sumergida en la decadencia y también en un desarrollo industrial, hace de la película un drama intenso que se valora por sus muy buenas interpretaciones.

Crímenes ocultos

(2015)

Estamos en 1953. La Rusia comunista va camino a cimentar sus ideas políticas frente al mundo. Leo Demidov (Tom Hardy) trabaja en la policía secreta de Moscú. Tiene su status y puesto muy elevado. Pero le mandan a investigar a espías británicos que están dentro de la sociedad rusa y le toca seguir a Raisa (Noomi Rapace), su mujer. Es difícil la situación y; sin embargo decide protegerla y termina acusado de traición y degradado. Pierde todo y es mandado a trabajar a un pequeño pueblo de provincia. Ahí queda bajo las órdenes del General Mikhail Nesterov (Gary Oldman). En ese lugar se encuentra con un crimen muy similar a uno ocurrido en Moscú, que acarrea la muerte de un niño en un bosque. Con Raisa quieren descubrir al asesino serial, algo que no podía revelarse en una sociedad comunista. El hecho de aventarse en descubrir al asesino abrirá a todo un submundo oscuro que se forman en el juego político y la lucha de poderes, guiado por la rivalidad que tiene Leo con Vastil (Joel Kinnaman), quien no querrá que se diga la verdad.

Sin duda el film tiene un alto nivel interpretativo, Tom Hardy en su fama camaleónica logra construir un personaje de muchos matices: duro, suave, un monstruo y a la vez un ser tranquilo y observador que sufre por el entorno que lo rodea; capaz de luchar y destruir a quien se le cruce. Lo mismo para Gary Oldman, Joel Kinnaman y Vincent Cassel que le dan a sus personajes una atmósfera inquietante.

Existe un dilema en cuanto a la adaptación de la película, basada en la novela de Tom Bob Smith y en el caso real del asesino Andrei Chikatilo. Si bien tiene cuestiones muy loables también está presente cierta dispersión y deja una cierta duda en cuanto a la manera en como se pasa de un tema a otro. Es decir, se va de lo político a lo policial, pues en un momento todo se concentra solo en encontrar al asesino serial y da cierta de sensación de que podría haber sido solo thriller político llevado a su cúspide y con ello haber alcanzado mayor peso.

De todas formas Crímenes ocultos está muy bien trabajada y es muy interesante como no solo da una idea narrativa de personajes y un conflicto, sino también deja en claro un mundo, que bien pudiera ser Rusia u otro país, que se refleja en ideas políticas muy duras que lo pintan y rodean de oscuridad.

6.0

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