Benjamín Harguindey
22/04/2015 13:49

La boy band de rock nacional Banda de turistas ya lleva 11 años, 4 álbumes y 1 hit que copó el puesto número uno durante diez semanas hace como dos años. Ahora tienen una película también, Poner al rock de moda (2015), dirigida por Santiago Charriére e inspirada sin duda en cualquier “rockumental” en el que un grupo de afables jóvenes músicos experimentan por primera vez algo parecido a la fama.

Poner al rock de moda

(2015)

La película es esencialmente una home movie de 78 minutos que compila viejas cintas Súper 8 y 16mm con material de video rodado a lo largo del año pasado, en la víspera de la creación de su último disco y su salto (“ligero brinco” quizás sea más apropiado) hacia la fama mediante el single Química (“Hay química entre los dos / química entre los dos / química entre los dos / hay química entre los dos”). Gran parte de la gente que ha escuchado este tema cree que es de Babasónicos. Ambas bandas suenan muy parecidas.

Probablemente no sea la intención, pero hay algo muy gracioso en la forma en que los chicos asumen su rol de rockeros de manera tan contraproducente. Los vemos hacinados en hoteluchos, ensayando lo que van a decir a la cámara, cosas por el estilo. En un momento uno de ellos intenta apaciguar a una multitud que les grita a coro “putos” y “culeros” por pretender cancelar un show por lluvia. Caza un megáfono y decide bajar del escenario para nivelar con el público y ganarse su favor, pero su momento de gloria socialista se ve socavado cuando necesita que dos guardias de seguridad le tomen de los brazos y le ayuden a dar el saltito al suelo.

Pese a una reiterativa insistencia, la película nunca demuestra que la banda haya alcanzado otra fama que unos modestos 15 minutos. Se habla mucho, se muestra muy poco. La mayor parte de la película nos la pasamos encerrados en el estudio donde los chicos componen, graban y mezclan sus canciones, trabajando larga y arduamente para cumplir con las aparentes demandas discográficas. Pero en ningún momento sentimos la abrumadora presión de la que tanto hablan.

Santiago Charriére utiliza una serie de viñetas cómicas en las que Luis Luque dramatiza la figura de un abusivo productor de música que siempre se encuentra insatisfecho y pide más, más, más. Por otra parte, no percibimos gran cosa de los chicos. Trabajan duro, sí, y se mantienen eternamente optimistas, sí, pero jamás se abren ante la cámara, jamás se les distingue como personas reales, jamás nos metemos con lo que piensan o sienten sobre sí mismos, jamás opinan sobre lo que hacen ni se los ve particularmente apasionados por su arte. Son tan solo cinco pibes que aceptan lo que les toca de buena gana, hermanados de manera tal que ni se sugiere que haya algún tipo de conflicto entre ellos o consigo mismos. Su mayor preocupación es producir suficientes canciones para llenar un disco. Salimos sintiendo que solo se nos ha contado una parte “La Verdad Acerca de Banda de Turistas”, y que hay que esperar una segunda película para enterarnos más.

6.0

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