Rolando Gallego
20/04/2015 14:10

En el arranque de 35 y soltera (2015), la directora Paula Schargorodsky esboza una comedia disparatada que resume las anécdotas, de manera documental, de una mujer que busca respuestas a los motivos por no ser capaz de formalizar una relación.

35 y soltera

(2015)

Si bien cuenta en off que ha tenido muchas parejas (sobre imágenes de archivo personal) a las cuales les dedicó horas de registro en video (578 para ser exactos), en su presente está sola y necesita saber las causas desde la propia boca de sus ex. Hasta ese momento el film delinea con alegría un punto trabajado en una serie televisiva como Ciega a Citas (2009): la idea de una mujer soltera y desesperada por conseguir una pareja ante el miedo en ser la última de su grupo en ir a las reuniones en solitario.

Paula Schargorodsky refuerza el absurdo en el inicio con música simpática, trazos gráficos y una edición dinámica, despertando el interés en su historia. Pero cuando los ex sean la fuente de conocimiento y poseedores de una información que ella cree que la “liberará” de su presente solitario, la comedia deja el lugar al drama, y todo el intento por entretener de las primeras secuencias se desdibuja en un registro diferente.

Relata en primera persona parte de su pasado mientras recorre países y trata de entender lo que ya sabe: es una persona sola por decisión. No sólo en el acudir a sus ex encuentra información, Paula también hace parte de la historia a su familia, quienes marcaron a fuego sus ideales sobre el amor. Sobre todo sus padres, quienes luego de 33 años de casados decidieron sin más vueltas dejar de convivir.

Uno de los grandes problemas de 35 y soltera es el ego de una realizadora que por momentos se ríe de todo lo que plantea. Y no irónicamente. Se ríe de su familia, de sus amigas, de sus compinches, de sus compañeros de yoga, para luego necesitar de todos ellos en cada paso. La película inicia con un registro documental sobre el primer gran amor de su abuela -que curiosamente no fue su abuelo- pero en su intento de seguir poniéndose en el centro de la escena, la deja de lado, igual que a sus ex y amigos, y decide ir hacia la India para contactar al Sri Sri Ravi Shankar y poder encontrarse con alguna respuesta.

35 y soltera cambia de destino durante el viaje al que fuimos invitados, siendo eso mismo que al principio le causaba risa a Paula, aquello que más desea en el mundo. Una contradicción como toda la película y la vida que decidió exponer sin ningún tipos de escrúpulos.

4.0

Comentarios