Emiliano Basile
16/04/2015 16:51

Quien quiera interiorizarse sobre el caso de Edward Snowden, el ex analista de inteligencia estadounidense que denunció las acciones del gobierno norteamericano para espiar a la población post 2001, esta es su película. Con datos, argumentos, y más denuncias que llevan a este trabajo a ser un alegato de época sobre las libertades individuales en el súmmun de las telecomunicaciones.

Citizenfour

(2014)

La directora es Laura Poitras, artista y periodista norteamericana nacida en Boston, cuyos trabajos la posicionan como una critica dura a las funciones de su gobierno. Su primer documental My Country, My Country (2006) trata sobre la invasión estadounidense a Iraq, mientras que su segunda película The Oath (2010) -y tras convertirse en persona no grata según ella misma cuenta- es sobre la cárcel de Guantánamo. Quizás sea la persona indicada para filmar el caso Snowden, o al menos así lo entendió el ex analista encubierto al descubrir que la NSA ha estado espiando a ciudadanos de Estados Unidos.

Citizenfour (2014) ganó el Oscar al mejor documental en la última entrega de la estatuilla dorada en Los Ángeles. Tal vez un mea culpa americano una vez que el caso ya fue viralizado y conocido por la población. Pero Poitras se centra ahí, en el momento de mayor tensión, convocada por el mismo Snowden a través de un mensaje cifrado bajo el código “Citizenfour”. Se encuentran en un hotel de Honk Kong, tal película de espionaje con la paranoia mediante, y comenta frente a cámara los develadores sucesos ya conocidos en la prensa.

El gobierno norteamericano a estado investigando mediante la NSA a todos los ciudadanos a través del uso de tarjetas de crédito, cuentas de mail, búsquedas en google, o registros de viajes en transporte público. Toda la información es vigilada atentamente por gente dedicada a espiar a la población desde los atentados a las Torres Gemelas. Edward Snowden descubre esto y lo denuncia, hecho que lo llevó a vivir de incógnito refugiado en embajadas hasta el día de la fecha. Las telecomunicaciones se presentan como un arma de doble filo, estar “conectado” es igual a ser “observado”. Raro en un país que centra su discurso en las libertades civiles, pero no llama la atención si trasladamos el tema a nuestra cotidianeidad.

Ante este panorama, el documental vale por su valentía en registrar y decir aquello que Estados Unidos se esmera por ocultar. Citizenfour es un trabajo de denuncia frontal y directa que no tiene un valor cinematográfico en sí mismo. Su fuerte es el discurso que afronta en un momento de máxima tensión cuando la información a develar aún estaba latente.

7.0

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