Juan Pablo Russo
05/03/2015 00:48

Si hay una virtud que tiene Hamdan (2014) es la de correrse del lugar común que pareciera regir a los documentales que retratan el conflicto palestino-israelí, y eso no es poco. Pero además, y tal vez lo más interesante, es la forma de encarar desde lo formal un tema que parecía agotado cinematográficamente.

Hamdan

(2014)

Hamdan Alí Mahmoud Sefan es un viejo líder palestino que estuvo preso durante quince años por haber formado a un terrorista. Lo demás se develará en la propia película.

Martín Solá, de quién ya habíamos visto Caja Cerrada (2009) y Mensajero (2011), construye un film atípico tanto desde la forma como del contenido. Primero que no busca la imparcialidad del tema sino que se planta desde un lugar, que en este caso es ocupado por Hamdan, y desde ahí narrará los hechos. No hay una preocupación de que la parcialidad se noté y eso lo vuelve aún más honesto. Tampoco recurre a los típicos encuadres de bombardeos, zonas en ruinas o cuerpos mutilados, que parecieran ser las únicas imágenes que se utilizan en los documentales sobre conflictos armados, sino que la cámara va para otro lado. Lugares que sin caer en lo explicito muestran un territorio devastado como la propia vida de Hamdan o de aquellos que lo rodean.

No es casual que el director haya decidido presentar al personaje en un primer plano y de ahí en más no mostrarlo hasta el final. En el medio estará la historia y esos únicos planos tomarán un valor diferente. Para el espectador Hamdan no será el mismo. La información que recibió hará que la mirada impuesta sobre el personaje cambie. Ni para bien ni para mal, solo que cambie.

Hamdan a simple vista es un documental parlante, de esos donde una voz en off relata una historia. Pero poco tiene que ver con ese tipo de films en donde todo se vuelve monocorde y sin vuelo poético. Acá hay un crescendo dramático en la voz del relator que es acompañada por una sucesión de imágenes con una concesión plástica pocas veces vista en un documental de estas características.

Más allá de lo que cuenta, que puede generar cientos de debates con gente a favor o en contra, Hamdan tiene un valor fundamental que radica en la forma elegida para contar lo que cuenta. Algo que muchas veces el cine documental pareciera olvidar.

8.0

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