Rolando Gallego
23/11/2014 03:00

Quizás lo más interesante de un film como Pantanal (2014), del debutante Andrew Sala, sea su capacidad de poder con pocos elementos generar un interés por algo que nunca, salvo al final, sabemos qué es.

Pantanal

(2014)

Sala deja rastros e indicios a lo largo del metraje y en el cuerpo de Leonardo Murúa, el hombre que huye de algo o alguien, y así encuentra la posibilidad de construir una road movie que se adentra en espacios recónditos del norte argentino y países limítrofes.

La cámara acompaña a Murúa y Sala consigue un resultado soberbio porque en la ansiedad de ese hombre que escapa de un país a otro en una búsqueda desesperada -entre el frenesí del silencio y los planos detalles, con estudiados movimientos de cámara- logra refutar la propia hipótesis inicial del film: nada ni nadie debe poder colocar por encima de sus principios sus objetivos. Pero el prófugo por momentos deriva entre el deber ser y lo que realmente desea, y aún teniendo todo planificado los esquemas se le pierden de vista y la improvisación se le impone generando aún más nerviosismo en el espectador.

La clásica cinta de búsqueda se reinventa con la implementación de un esquema que contiene entrevistas para generar aun más desconcierto. Sala experimenta así con el documental: El personaje deja un lugar y automáticamente el director reposa su cámara sobre aquellos que le ayudaron -o no- a su escape.

El regionalismo en el habla dota de exotismo a una historia que sigue a una persona en un camino errático, lleno de obstáculos. Sala posee habilidad para generar climas y atmósferas que por momentos incomodan, hablando de una otredad necesaria para poder ser, pero que aún así generan empatía con su despreciable prófugo, que dinero y botella en mano, puede lograr una mirada cómplice de esos que sin juzgar intentan comprender los motivos de la escapatoria.

Interesante aproximación a un género que en la fuga y lo perdido, no hace más que provocar una construcción ambivalente sobre la moralidad y la razón de seres que en la clandestinidad aparente, completan su identidad.

8.0

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