Benjamín Harguindey
06/04/2014 22:20

Living Stars (2014) es la nueva película documental de Mariano Cohn y Gastón Duprat, los realizadores detrás de El hombre de al lado (2009) y Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo (2011). Se basa en su programa Televisión Abierta (1999), en el que ostensiblemente cualquiera podía aparecer con sólo solicitar que el equipo de producción fuera a filmarlos bailando en sus casas. La propuesta puede ser entretenida en la televisión, ¿pero funciona en el cine?

Living Stars

(2014)

Living Stars es una película de 73 minutos de gente bailando. ¿Dónde bailan? En sus casas. ¿Qué bailan? Pop estadounidense, más que nada. ¿Por qué bailan? Algo tendrá que ver con el grafiti que dice “Sintonicemos la buena onda”. ¿Por qué se filman? Para ilustrar la democratización del medio cinematográfico que permite que cualquier persona sea una “living star” (juego de palabras entre estrella viviente y estrella de living).

Las personas que bailan son identificadas por nombre y profesión (la mayoría son estudiantes) y lo hacen en sus hogares, bailando frente a una cámara inmóvil en sus patios, cocinas, terrazas, garajes y livings. Cada uno baila uno o dos minutos, ya sea con una bizarra coreografía o una serie de movimientos espásticos disfrazados por el ritmo, y pasamos a la siguiente puesta en escena. Se suele incluir amigos y familiares en segundo plano, lavando platos o mirando televisión, dispuestos sin duda en plan de comedia por contraste.

¿Qué bailan? Arrancamos con un dentista bailando All Night Long en su oficina y terminamos con un niño y su ganso bailando It’s Raining Men en el jardín de casa. A lo largo de la película, gente de todas las edades baila durante unos minutos al compás de temas de Elvis Presley, Michael Jackson, Madonna, Spice Girls, Britney Spears, Katy Perry, Daft Punk, David Guetta, LMFAO y la chica que hizo Call Me Maybe, entre otros. Las mascotas y los hermanitos menores se meten en el encuadre, pero los bailarines nunca dejan de bailar y sonreír a cámara.

Andrés Duprat está acreditado como guionista, lo cual sugiere que la puesta en escena y la sucesión de las mismas no es del todo casual, aunque el objeto del documental sea imitar el espejo de baño del “hombre común” mientras se entrega sin inhibición alguna al ritmo de su tema preferido en la privacidad de su hogar. Algunos segmentos generan cierto deleite voyeur en la medida en que capturan el desorbitado entusiasmo de los bailarines, celebrándose a sí mismos sin importar su aspecto, entrenamiento o edad. Realmente se están divirtiendo.

Living Stars funciona como una declaración transgresora al margen de la política de la inclusión, un experimento social que eleva al video de internet y lo lleva a la pantalla grande. Mirarla es como mirar un video en YouTube, sin el beneficio de un botón de pausa, o al menos un menú a la derecha de la pantalla que nos ofrezca cosas más interesantes con las que perder el tiempo.

6.0

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