Ezequiel Obregón
18/03/2014 23:19

Transposición de la obra teatral Cita a ciegas, de Mario Diament, Inevitable (Jorge Algora, 2013) cumple con la premisa de poner el acento en lo cinematográfico, más allá de su origen. Es la historia de un vínculo que surge como una aventura y muta hacia un final inesperado.

Inevitable

(2013)

Un viejo escritor ciego, sentado en una plaza. Un alto ejecutivo bancario de mediana edad, con una vida rutinaria. Un cruce casual entre ambos y una serie de hechos que se precipitan de allí en más hacia la tragedia. Y en el medio, tres mujeres: la del propio empleado, la que pudo ser el amor del escritor, y un joven artista que es la hija de la segunda.

Todo en Inevitable está conectado; de allí que se hable tanto de los encuentros, de lo casual y de lo probable. Y en esa conexión está la mirada (aunque suene paradójico) del escritor ciego, que no es otro que el mismísimo Jorge Luis Borges, interpretado con verdad por Federico Luppi.

Inevitable sigue con detenimiento cada uno de los sucesos de la obra de Diament, que en la puesta ofrecida algunos años atrás en el Teatro Cervantes (actualmente la obra está en cartel en otro teatro) dividía el espacio escénico en varios espacios dramáticos. Una cualidad que muchos críticos señalaron como “cinematográfica”. Tal vez por ello, la película fluye y no se advierte la génesis teatral. A la vez, se hace evidente un trabajo eminentemente fílmico; en la secuencia inicial (que vuelve una y otra vez a la mente del escritor) y en otros momentos no presentes en el texto dramático.

La historia comienza como una reflexión sobre los “laberintos de la vida” pero desde una mirada plácida, se diría levemente inofensiva. La historia de Fabián Ladner (Dario Grandinetti) tiene mucho del Bartleby, aquel personaje que dice “preferiría no hacerlo”. Sólo que él… lo hace. De la vida rutinaria del trabajo a la vida rutinaria familiar, con su esposa psicoanalista (Carolina Peleritti, en una muy buena actuación) que en su consultorio bucea en la vida de Olga (Mabel Rivera). Ella es una mujer de avanzada edad que funciona como un reflejo especular de lo que podría ser su propia psicóloga si se entregara al pesimismo. Alicia (Antonella Costa), la hija de Olga, es una artista con poco éxito, tema central de sus sesiones que devendrá en la perdición de Fabián.

Lo que no termina de convertir a Inevitable en una propuesta sólida son, precisamente, algunos momentos que en la obra eran aludidos, y que aquí no se cohesionan con la propuesta integral. Cuesta mucho ver en la obsesión de Fabián un signo humorístico, por más que algunos diálogos tiendan a buscarlo. Como también cuesta no ver en el final una precipitación innecesaria resuelta con flashbacks. Un recurso que se percibe forzado y algo obvio, y resume el torrente pasional con escenas pueriles que relegan el luminoso plano final en un encuentro poco trascendente, cuando es allí en donde se cierra la trama amorosa. 

6.0

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