Emiliano Basile
20/02/2014 15:48

“Soy adicto al sexo”, “No puedo dejar de masturbarme”, son frases dichas por hombres pero no entre sonrisas en un bar, sino en un grupo de autoayuda y con caras de preocupación. Es el comienzo de Gracias por compartir (Thanks for Sharing, 2012), película que aborda la adicción al sexo pero desde un costado sensiblemente femenino.

Gracias por compartir

(2012)

Mike, Adam y Neil (Tim Robbins, Mark Ruffalo y Josh Gad) pertenecen a un grupo de hombres que sufren adicción al sexo en distintos niveles (de menor a mayor respectivamente). Sufren por no poder hacer una vida normal, lloran y muestran sus sentimientos. En el camino se cruzan con personajes que pondrán en crisis su tratamiento: Mike con su hijo (Patrick Fugit), Adam con Phoebe (Gwyneth Paltrow) y Neil con Dede (Pink, si la cantante con cara de adicta, ideal para el papel).

El tema es que en Gracias por compartir la adicción al sexo es tratada como cualquier otra adicción. Y en vez de tratar de canalizar la energía hacia otro lugar menos dañino (solución promovida por psicólogos), los personajes buscan reprimirla de cuajo, haciendo abstinencia o evitando lugares de atracción. Aquí aparecen los momentos cómicos del film: el personaje de Josh Gad conduciendo torpemente una bicicleta para evitar el subte, el de Mark Ruffalo haciendo quitar la televisión de los hoteles donde se aloja, etc. También hay episodios dramáticos: las novias que no aceptan al “enfermo”, los adictos que se vuelven amigos inseparables o Mike, padrino ejemplar del grupo, no pudiendo manejar el problema de adicción de su hijo (aquí si con drogas), etc.

Distinto es el tratamiento del tema en Entre sus manos (Don Jon, 2013) que retrata la adicción al sexo desde una visión declaradamente masculina: las situaciones pasaban por el contacto físico, la mujer devenida en objeto y la excitación visual.

Es que si pensamos a Gracias por compartir desde otra óptica entenderemos que la adicción no es el tema del film, sino la autoayuda, el grupo de auto superación personal al que asisten los muchachos (también hay alguna chica). Lugar donde confesar problemas, apoyarse en el prójimo, y darse fuerza en conjunto. Hay métodos a seguir cuan manual de autoayuda para aislarse del camino equivocado y reencaminarse en la senda del bien. Un mensaje esperanzador sobre cómo extraer traumas internos compartiéndolos con otros. Una idea que, la secuencia final con montaje paralelo y música esperanzadora, reafirma.

6.0

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