Emiliano Basile
13/02/2014 23:38

Cada tanto, Stephen Frears hace una película singular. Lo hizo con Ambiciones prohibidas (The grifters, 1990), con Alta fidelidad (High fidelity, 2000) y con La Reina (The queen, 2006). Films muy disímiles entre sí que demuestran el manejo de la narración que posee el cineasta de 73 años de edad. En Philomena (2013) se despacha con otra exquisitez, una gran película de principio a fin.

Philomena

(2013)

Philomena narra la historia de Martin Sixsmith (Steve Coogan, que también escribe el guión) que tras ser despedido se ve obligado a regresar a su antigua labor de periodista. En la búsqueda de una historia atractiva conoce a Philomena Lee (Judi Dench en una de sus mejores actuaciones) una anciana que decidió deliberadamente encontrar a su hijo cincuenta años después de que la forzaran a darlo en adopción. Con intereses no siempre afines, ambos personajes se embarcan en la búsqueda.

Philomena es una película sumamente atrapante. Sobre todo, si pensamos que al tratarse de un hecho real y basada en un caso de clara injusticia social, su abordaje podría haberse volcado al sentimentalismo, al drama o al golpe bajo. Nada más lejos de eso, Stephen Frears hace una película sobre dos personas cuyos caminos se cruzan por necesidad y deben aprender una de otra. Aprender a entenderse, respetarse y reconocer los distintos puntos de vistas que cada uno tiene de la vida. Lugar común donde entran en juego la religión, los libros y los objetivos de vida.

En esa búsqueda cada personaje reconstruye la historia acerca del hijo de Philomena, con su modo personal de comprender y juzgar los hechos. Para hacerlo, Frears toma las representaciones de la persona buscada (fotos, videos, imágenes de internet) y las va esparciendo a modo de rompecabezas para que el espectador, así como los protagonistas, ordenen SU propio relato.

Es ahí donde el film Philomena pone en escena un gran tema implícito: La construcción de la memoria que la persona hace, tanto con sus recuerdos como con los nuevos datos aportados. Elementos que cambian según las creencias y juicios de valor de cada ser humano. Dilema que Frears plantea temática y formalmente con el armado del relato filmico. Sin perder la linealidad de la historia encuentra la manera de hablar sobre la recuperación del pasado.

Simple, sabia y sin necesidad de apelar a complejidades temporales –tan de moda en las narraciones de Hollywood contemporáneas- Philomena redondea una pequeña gran película, por esa capacidad de hablar desde la singularidad de temas universales.

10

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