Benjamín Harguindey
04/11/2013 16:41

Algunas películas están diseñadas en la fábrica de Quiero Ganar un Oscar™. Las pueden reconocer enseguida: están basadas en hechos reales, ambientadas en un período histórico, abarcan la vida entera de su protagonista y tocan temas tan universalmente legitimados que no hay pie para ideas nuevas. Están diseñadas para agradar a todos y poner a todos de acuerdo.

El mayordomo

(2013)

La película comienza con una cita de Martin Luther King Jr., “La oscuridad no puede deshacer la oscuridad; únicamente la luz puede hacerlo”, y termina con el “Yes we can” de Obama. Virgilio fue más sutil cuando Mecenas le encargó una epopeya que canonizara a César Augusto como El Elegido. El protagonista es Cecil Gaines (Forest Whitaker), basado en el afroamericano Eugene Allen, que fue mayordomo en la Casa Blanca de 1951 a 1986, a través de 8 presidentes y el grueso de la lucha por los derechos civiles de los negros en EEUU.

Cecil crece en una plantación de Georgia. Pierde a su padre a una temprana edad, por decir “ey” (ni una palabra más) cuando su mujer es violada por el amo de la plantación. La matriarca del lugar se apiada del niño y le promete entrenarlo para ser “un negro de casa”. Cecil pues se ve traumado por una protesta desde pequeño, y crece educado para la servidumbre. De adulto consigue trabajos de mozo, en algún momento se casa con Gloria (Oprah Winfrey) y eventualmente se estrena en la Casa Blanca como miembro del cuerpo de mayordomos.

El deuteragonista de la película es el hijo mayor de Cecil, Louis (David Oyelowo). Louis es a Cecil lo que Jenny fue a ForrestGump: elije una vida de sufrimiento y miseria al tomar un rol activo en el caudal de su propia vida, rebotando de una organización activista a otra (FreedomRiders, Black Panthers, etc.) sin encontrarse nunca ni lograr mucho de nada. Por contraposición, Cecil es condicionado por su entorno a una vida de pura pasividad, y ostensiblemente logra más que todos los activistas del país con sólo poner el cuerpo y ser honesto cuando se le hace una pregunta. Padre e hijo entran en conflicto con las posiciones políticas de cada uno, conflicto que se extiende a lo largo de los años, a lo largo de la lucha por los derechos civiles que llega a su clímax con la elección de Obama en el 2008.

Los platos fuertes son las interpretacionesde Forest Whitaker y Oprah Winfrey, ambos obvios candidatos al Oscar. Son excelentes decisiones de casting, sobre todo el eternamente ecuánime Whitaker en el papel de sirviente dignificado. La yapa de la película, no obstante, es la absurda decisión de casting en los presidentes: Robin Williams es Eisenhower, James Marsden es Kennedy, Liev Schreiber es Johnson, John Cusack es Nixon y Alan Rickman es Reagan (los demás son relegados a material de archivo u omitidos completamente). El listado es tan ridículo e inverosímil como las monótonas caricaturas que representa cada uno (Kennedy es macanudo, Nixon es un perdedor, Reagan es un pánfilo, etc.).

¿Es El mayordomo buena? Es entretenida y hay verdadero espíritu detrás de sus engranajes. Que se trate de un dramón épico de 2 horas y que nunca llegue a aburrir es un enorme crédito a la dirección de Lee Daniels y a sus tespios principales. Y sin embargo es tan poco creativa, y tan predecible, y tan deja vu sus montajes de huelgas y protestas, y tan simple su mirada del siglo XX y la lucha por los derechos civiles que probablemente ya hayan visto esta película varias veces, de a pedazos, a lo largo de muchas otras películas.

6.0

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