Emiliano Basile
29/10/2013 16:49

Si de película “indie” americana hablamos, el formato más usado es la Road Movie. Un tipo de film que mediante un viaje por una carretera, simboliza el camino interior que atravesará el protagonista. En él conocerá personas que le harán modificar su conducta para reencontrarse consigo mismo. Cambiando la carretera por una temporada de verano, transcurre sus vivencias Duncan (Liam James) en Un camino hacia mí (The way way back, 2012).

Un camino hacia mí

(2013)

La historia comienza justamente en un auto viajando por la ruta. Vemos a Duncan, un adolescente de 14 años, de espaldas a quien conduce: El nuevo novio de su madre (Steve Carell), que lo maltrata psicológicamente con mensajes desacreditadores por el espejo retrovisor. El rostro de Duncan lo dice todo: no quiere estar ahí. Juntos pasarán las vacaciones de verano en una ciudad balnearia, junto a su madre y hermanastra. Lo que no sabe Duncan es que allí conocerá un parque acuático lleno de atractivos personajes.

Primera incursión detrás de cámaras de los guionistas Nat Faxon y Jim Rash (Los descendientes), Un camino hacia mí es una comedia agridulce de iniciación en donde el adolescente experimentará situaciones que pondrán en escena su capacidad madurativa. Nada original para los relatos del cine indie americano acostumbrado a dichas temáticas. Sin embargo el film cuenta con todos los ingredientes para los amantes de este tipo de cine.

Por ejemplo las buenas actuaciones de actores de la industria componiendo atípicos e histriónicos personajes. Un desafío actoral por el que las estrellas de Hollywood –en este caso un despreciable Steve Carell alejado de todo el carisma que lo caracteriza- resignan sus ingresos económicos a cambio de ser considerados por la critica. Caso similar es el de Sam Rockwell en el papel del caricaturesco y agradable consejero de Duncan.

Después tenemos los lugares comunes del denominado cine indie: el personaje con conflicto de identidad, abstraído de su familia, conoce su primer amor y un personaje que oficiará de guía –el de Sam Rockwell- así como a varios compañeros de ruta (entiéndase por ruta travesía interior) que lo llevarán a producir el arco dramático hacia el final. También tenemos metáforas evidentes para graficar el estado de ánimo del protagonista: Duncan viajando de espaldas a la carretera, el agua como elemento liberador, la bicicleta como vehículo del camino propio, etc. Otro tópico de este cine es Toni Collette (la madre de Duncan), actriz tan habitué como el paisaje dentro de los mencionados relatos.

Más allá de algunas cuestiones un tanto exageradas como la figura demasiado negativa del padrastro hostigador sin necesidad o la vecina adolescente con postura agresiva  extremadamente amable y comprensiva con el protagonista, Un camino hacia mí funciona con eficacia cuando trata de trasmitir las emociones experimentadas en una determinada etapa de la vida. Así logra robar una sonrisa al espectador y cumplir su cometido.

6.0

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