Jimena Díaz Pérez
24/07/2013 20:03

Dirigido por Lucas Martelli, Sólo para payasos (2013) es un film documental centrado en la vida de estos divertidos personajes que, desde hace años, entretienen a grandes y chicos. Entrevistas a numerosos payasos provenientes de diferentes partes del mundo y una fábula improvisada por algunos de ellos, conforman una película signada por la imaginación.

Sólo para payasos

(2013)

El detrás de escena del mundo de los payasos no es demasiado conocido. Y es precisamente en ese punto donde radica lo más interesante de Sólo para payasos, porque aunque puede resultar contradictorio con su título, el documental de Martelli invita a todos a sumergirse en un universo en el que la diversión y el maquillaje son protagonistas.

Si bien al comienzo cuesta un poco comprender lo que deparará esta “realidad de fantasía”, con el correr de los minutos el público logrará reconocer el hilo conductor de una historia que tiene como argumento principal la reunión de numerosos payasos con el fin de buscar el acto ideal: un espectáculo personal que despierte emociones y alegrías. Diferentes historias completan un documental novedoso, en el que participan payasos que pertenecen a diferentes estilos de trabajo, como Tortell Poltrona (Payasos sin Frontera), Toto Castiñeiras (Cirque du Soleil), Pablo y Luna (Circo Social del Sur), Petarda (Cristina Martí, Clu del Claun) y Chacovachi, entre muchísimos otros.

Los testimonios brindados por los artistas permiten que los espectadores conozcan los entretelones de la actividad. Y al estar intercalados con la fábula improvisada, se logra un documental entretenido que en algunos momentos posee pinceladas del absurdo; condimento ideal para recrear y describir la atmósfera de estos personajes. Excelentes imágenes (como las del momento en que los payasos están sobrevolando el océano o las que presentan a payasos de diferentes lugares), acompañan el relato.

Indudablemente, la experiencia de Lucas Martelli en el mundo circense, más específicamente como acróbata aéreo, se traduce en cada fotograma. Porque en Sólo para payasos se transmite cierta admiración, y por qué no homenaje, hacia los artistas que se dedican a robarle una sonrisa al público. Algo tan efímero como importante que también consigue este documental.

7.0

Comentarios