Emiliano Basile
02/07/2013 17:02

En Paisajes devorados (2012) el emblemático director argentino Eliseo Subiela vuelve a uno de sus temas predilectos: la frontera entre la locura y la normalidad. Y lo hace de una forma poco habitual en su cine, recurriendo al falso documental. Pero lo más atractivo del film no deja de ser su personaje principal interpretado por otro mítico director nacional: Fernando Birri.

Paisajes devorados

(2012)

De tal modo, la película funciona como un juego de metadiscursos al contar la historia de un grupo de estudiantes de cine que acude al hospital psiquiátrico Borda a entrevistar al interno Remoro Barroso (Fernando Birri), un supuesto director de cine de antaño, filósofo y didacta, cuyas frases célebres sobre el séptimo arte ponen al menos en duda su cordura.

Con estructura de making off, tanto utilizada para “darle realismo” a las ficciones contemporáneas, Subiela promueve el juego constante de cruzar fronteras para poner en discusión –al menos- conceptos arbitrarios. Así vemos una ficción que parece un documental, realidad que parece fantasía, locura que parece cuerda y al cine como nexo entre todas las partes.

Que Subiela filme a Birri, es la puesta en escena de un loco filmando a otro loco. Siempre partiendo del concepto “creativo” de locura que el film expone. Ambos directores son intertextos en sí mismos: Subiela con su temática y Birri con su icónica figura. Que el director con trazos surrealistas de Hombre mirando al sudeste (1986) y El lado oscuro del corazón (1992) filme al padre del documental latinoamericano, no deja de ser curioso.

Sumado a esto tenemos las delirantes frases a modo de máximas -que encierran algo de verdad- en boca del personaje de Birri: “No hagas un travelling circular porque el actor puede quedar encerrado para siempre”, “¿Sabés que hay cosas que no me acuerdo si las viví o las filmé?”, “Soy un verdadero director de cine under. Las mejores películas no las he filmado”, “Todos los directores de cine son melancólicos. ¿Por qué? Porque son fabricantes de pasado”, “¿Alguna vez pensaron que la vida es una representación del cine y no al revés? Todos vivimos en películas que cada uno crea en su cabeza”.

Pero más allá de sus múltiples estéticas: documental, video, fragmentos de films surrealistas filmados por el personaje (inspirados en obras del cineasta español José Val del Omar), Paisajes devorados es una película narrativa. Cuenta una historia que incluye una intriga policíaca -¿quién es Remoro Barroso?- y deja un mensaje interesante acerca de la esencia del cine con un desarrollo sumamente seductor.

Subiela desde la forma le da una vuelta de tuerca a su habitual contenido, saliendo airoso con el plus que supone la figura de Fernando Birri. Cualquier estudiante de cine puede deleitarse de antemano.

7.0

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