Lucia Roitbarg
17/06/2013 14:55

El director Christian Petzold sitúa su film en Alemania en 1980 para darle cauce a una historia de persecución política. Casi sin quererlo el espectador es sumergido en la historia de Bárbara: una médica extraña, y aparentemente fría. Sin embargo, la conexión con ella es inmediata: ¿quién es?, ¿qué hace allí?, ¿por qué se comporta de esa manera?, son todas preguntas que nunca terminarán de responderse por completo y eso hace aun más atractivo al film.

Bárbara

(2012)

Bárbara (Nina Hoss) es una médica que es enviada por el Estado Alemán Oriental desde Berlín a un pueblo alejado. Llega a una sala donde se unirá a un equipo de jóvenes médicos, entre ellos André (Ronald Zehrfeld), quien estará especialmente atraído hacia ella. Sin embargo, Bárbara se comporta misteriosa y distante con él y el resto de sus compañeros. Es que ella tiene un plan junto a su amante para escapar de Alemania clandestinamente. La policía alemana está tras sus pasos y cada movimiento o persona que conoce puede poner en riesgo su plan. Su vida, sin embargo, empieza a tener un sentido en ese lugar, aunque ella apenas lo entienda.

Petzold desarrolla con fuerza las relaciones entre sus protagonistas, provocando un vaivén entre el suspenso generado por la historia de Bárbara y la posibilidad de un romance con André. Si bien nunca están realmente separadas estas dos vertientes. La imposibilidad de Bárbara de abrirse ante André se ve sublimada en el quiebre emocional que le produce conocer a Stella, una adolescente que llega al hospital en grave estado y a quien ella salva. La joven trabaja en los campos de la Alemania Oriental donde es continuamente maltratada y explotada. Al parecer Bárbara siente más que compasión por ella: de alguna forma está identificada con la joven.

Aunque es siempre tentador, la película no usa el momento histórico para darle potencia a las situaciones, porque justamente ese contexto es también su historia. Esa fusión que consigue entre lo general y lo particular logra aportar fuerza dramática a la narración y le permite al director dar cauce a una mirada crítica sobre los hechos que ocurrían en la Alemania Comunista. Esta mirada pasa desde la más insoportable crueldad infligida hacia Bárbara cuando es revisada en su casa, hasta el extremo maltrato sufrido por las jóvenes.

Frente a este abuso, lo que consigue Petzold es una película que rescata y enaltece la valentía de aquellos que pudieron hacer valer su humanidad y no se dejaron avasallar por un Estado omnipotente y violento. Un film que maneja la sutilidad, las emociones y las imágenes de una manera armoniosa y elocuente.

8.0

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