Juan Pablo Pugliese
12/06/2013 15:42

En La pasión de Michelangelo (2012), Esteban Larraín (Alicia en el país, 2008) narra los sucesos que tuvieron como protagonista al “vidente de Peñablanca”. Con el debutante Sebastián Ayala y el veterano Patricio Contreras como protagonistas, el director se despacha con un film de suspenso que atrapa desde los primeros minutos.

La pasión de Michelangelo

(2012)

En la década del ochenta Chile se encontraba inmerso en una crisis económica debido a las políticas implementadas por el presidente de facto Augusto Pinochet. En medio de la convulsión popular, una noticia impactó y distrajo la atención durante algún tiempo. Un huérfano de 14 años se comunicaba con la Virgen María. El poblado de Peñablanca, donde cientos de habitantes de todo el territorio concurrían a las ceremonias en las que Miguel Ángel transmitía los mensajes celestiales, se convirtió en el centro del país. La Iglesia envió a un jesuita que atravesaba una profunda crisis de fe a investigar el extraño suceso.

Con una buena dosis de suspenso, Larraín sigue los pasos de este cura interpretado por Patricio Contreras que en un principio estará en desacuerdo con llevar a cabo la investigación ya que su trabajo en la diócesis pasa por ayudar a la gente que tiene algún familiar detenido por la dictadura militar. Y, si bien los guionistas caen en un lugar común con su elección de que el jesuita atraviese una crisis de fe, la actuación de Contreras es tan convincente que hace que nos olvidemos de este tropiezo.

El otro acierto del director es la elección de Sebastián Ayala como Miguel Ángel. El joven actor plasma el conflicto de este huérfano que de la noche a la mañana pasa a ser el habitante mas importante del país. Tanta importancia tomó el caso que el mismo gobierno de Pinochet lo utilizó para convencer a la gente de que el pueblo debía apoyar a la debilitada dictadura.

Integrante de la nueva ola del cine chileno, Larraín demuestra un manejo muy bueno del suspenso a través de un montaje paralelo que nos guiará por todo el film. Y aunque el final es previsible, las actuaciones del elenco y la excelente música de Ricardo Santander hacen de La pasión de Michelangelo una muy buena opción para disfrutar de una película basada en un suceso del que no teníamos conocimiento por estos rumbos.

6.0

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