José C. Donayre Guerrero
19/04/2013 17:06

Joven y alocada (2012), dirigida por Marialy Rivas, es una película sobre Dios, Jesús, sobre el sexo en la adolescencia, sobre las complicadas relaciones entre mujeres (entre madre e hijas), las primeras amigas, y aún más sobre el internet, sobre los blogs que son explorados al máximo en la imagen haciendo al espectador lector de la comunicación interactiva entre los personajes. Aunque sobre todo es una película de iniciación, del paso de la adolescencia al mundo adulto.

Joven y alocada

(2012)

Daniela tiene diecisiete años y se encuentra en plena edad del deseo y curiosidad sexual. A la vez está rodeada de una madre sumamente estricta y religiosa, de un tío cura y de toda una familia ultra religiosa, que la obligan a rezar e ir a la iglesia mientras ella se muere por tener sexo y explorar aún más todo ese universo. Pero la figura de su madre es la más represora, y por ende Daniela escribe en su blog “Joven y alocada” la cual divide en evangelios a través de los cuales el espectador se entera del relato. La plena subjetividad de la voz de Daniela que cuenta lo que siente y lo que desea sólo puede saberlo quien ve la película. Aunque también los otros que leen el blog, pues aparecen repentinamente para dejarle comentarios (y cabe mencionar que dichos comentarios son una enciclopedia chilena sobre el lenguaje cotidiano y escrito).

Joven y alocada se apodera de un tema muy cotidiano, pero con una irreverencia pop  de novela romántica, que la sitúa entre el drama y la pura comedia negra. Incluso hace inserts (imágenes un tanto ajenas al momento de lo que se está viendo) que agilizan muchísimo a la narración pues trata de impregnarle esa rapidez e interactividad que se tiene en internet. Y es interesante la cuestión estética en el manejo de la luz, por ejemplo Daniela se maneja por una iluminación muy blanca que apela a lo virginal, pero también a la idea de una etapa que se le termina, mientras el blog son otros colores más kitsch y desenfrenados. Esa mezcla se sostiene acertadamente porque todo se enmarca en la subjetividad de Daniela. Aún cuando la cámara y la narración parecen tomar cierta distancia, quien organiza todo es ella. Y lo hace desde su blog y el chat.

Y esa subjetividad es la que le permite ser libre y entrar en varios niveles y registros. Sin duda lo mejor de la película: su plena libertad. Además, Alicia Rodríguez le da al personaje de Daniela una ambigüedad tremenda pero también compasión para apiadarse y enternecerse con ella u odiar a su “mala” madre que no la comprende y adorar a su “buena” tía. Y siempre entre dos puntos, entre dos gustos: Por un hombre o por una mujer. Como en una película de Jean-Luc Godard donde el amor y la curiosidad sexual siempre van moviéndose entre dos opciones o dos extremos. Sin negar la existencia de un entorno opresor.

Una película atrapante que se organiza por capítulos (o mejor sería decir que lo hace por posts dentro de un blog) donde Daniela vive una etapa normal pero como si fuera un calvario o una expiación, siempre rogándole a Dios, Jesús y a todos los santos porque no sea condenada por su hervor sexual. De manera inteligente esta película crea así su propio mundo y es una muestra más del camino prometedor, creativo y novedoso por el que atraviesa actualmente el cine chileno.

8.0

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