José C. Donayre Guerrero
15/04/2013 09:46

Locaciones: Buscando a Rusty James (2013), dirigido por Alberto Fuguet, es un documental que tiene como protagonista principal a la ciudad de Tulsa, Oklahoma, donde se filmó La ley de la calle (Rumble Fish, 1983). Dicha ciudad se volvió, para Fuguet, en una colección visual de figuras inmortales. Una nostalgia cinéfila sobre todo porque la película de Francis Ford Coppola lo salvó en su juventud y le permitió revivir nuevamente como joven y dedicarse a la literatura. Pero siembre ha recordado Tulsa y al muchacho de la moto, Rusty James, como los motores que lo llevaron a ese cambio de vida. Y en esta película deslumbra su amor al cine y su formación literaria.

Locaciones: Buscando a Rusty James

(2013)

¿Cómo recordar un lugar en el que nunca se ha estado? Se pregunta Alberto Fuguet con aire literario. Una pregunta retórica y ambigua, pero directa y sincera sobre su llegada a Tulsa y además una pregunta que conecta cada rincón de dicha ciudad con alguna escena de La ley de la calle. Entonces para él dicha ciudad sólo existe en tanto pueda hilarlo a alguna parte de la película. Así Tulsa se vuelve fantasmagórica y enigmática ya que nunca se ve a los entrevistados (ni al mismo Fuguet) sino sólo ciudad y más ciudad, más nostalgia en blanco y negro.

Esas voces que se escuchan son más voces chilenas (amigos y conocidos de Fuguet) que cuentan su relación con una película que los marcó e incluso los despertó de la pesadilla del adolescente perdido para encaminarlos a la adultez o a otra etapa. Y varios se volvieron fanáticos de la película, hecho que genera la participación del espectador desde el recuerdo y la nostalgia compartida por una película de ficción o por una canción o por un libro, que impactó profundamente. En el caso de la película de Fuguet se puede sentir que el impacto que La ley de la calle produjo fue a toda una generación.

Es atractiva la manera como Fuguet recrea la ciudad de distintas maneras y la utiliza lo más que pueda. Sobre todo para reflexionar sobre el tiempo, el cine y sus imágenes y la conversación que puede darse con el espectador. Y muchas veces esas imágenes por más que sean imaginarias son vitales para otros. Incluso deja en claro que, aunque uno quiera ser o busque ser como Rusty James o su hermano o alguno de los personajes del cine, en esa búsqueda lo que van a encontrar  son los lugares y las ciudades, que después van subsistir en la memoria. Y toda esa mirada vuelve a este documental no sola una buena experiencia cinematográfica, sino también literaria.

Un día Fuguet estaba en el taller de Donoso y este le dijo que no servía para la literatura. Un día después de dejar el taller, Fuguet vio La ley de la calle y sintió que se le abría una nueva puerta. Un día muchos años después, Fuguet decidió volver a ver La ley de la calle para ver si le seguía produciendo el mismo efecto. Un día más años después todavía, Fuguet quiso visitar Tulsa y ver si la ciudad era el lugar en blanco y negro que lo había marcado a través de la película. Bajo ese encadenamiento de hechos, Fuguet hizo esta película siguiendo, de manera efectiva, un procedimiento onírico del recuerdo y le quedó una obra muy personal y brillante.

8.0

Comentarios