Emiliano Basile
16/01/2013 21:19

Denzel Washington, nominado al Oscar por este papel, interpreta a un piloto alcohólico que aterriza un avión defectuoso salvando la vida de 96 personas: ¿héroe o villano? Tal dilema ético plantea El vuelo (Flight, 2012), la nueva película de Robert Zemeckis para elaborar un postulado acerca de la salvación.

El vuelo

(2012)

Whip Whitaker (Denzel Washington) se encuentra en la cama de un hotel con una hermosa azafata desnuda (Nadine Velazquez). Entre alcohol y drogas se preparan para un último viaje antes del merecido descanso laboral. Pero el avión comienza a tener fallas y el accidente fatal es inminente cuando Whip recurre a todas sus habilidades y logra un aterrizaje forzoso. La prensa lo considera un héroe mientras que la compañía lo indaga por su adicción que intentará ocultar hasta las últimas consecuencias.

En los primeros minutos de película descriptos más arriba, Robert Zemeckis rompe con toda la ingenuidad que caracterizaba su cine desde Forrest Gump (1994) hasta El Expreso Polar (The polar express, 2004). El vuelo es una película dura sobre un hombre enfermo que niega su condición sin aceptar una cura. Hecho que explica las diferentes caras que adquiere la idea de la salvación en la película (el milagro del aterrizaje, el avión rompiendo la cúpula de una iglesia al caer, las reuniones de autoayuda, la creencia del copiloto y su mujer, etc.).

Porque si hay algo que si está presente en el cine de Zemekis y podemos comparar con El vuelo es la idea del destino, del encuentro fortuito, casual, que desenmaraña sucesos inesperados y cambios bruscos en la vida de una persona. La cuestión va más allá de Dios, tiene que ver con el ser humano tomando decisiones trascendentales.

El vuelo es un drama profundo pero con una narración sensorial, donde toda la maquinaria cinematográfica sirve para trasmitir emociones. El accidente aéreo está filmado con maestría, al igual que ciertas recaídas del protagonista. La banda sonora con clásicos rockeros de los años setenta ayuda a graficar tales sensaciones.

De esta manera Zemekis redondea un film potente sobre la figura de un alcohólico en caída libre, con varias lecturas acerca de un tema existencial como lo es la salvación.

8.0

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