Juan P. Pugliese
30/12/2012 21:44

Malditos sean! (2011) es el resultado de la colaboración entre dos exponentes del cine fantástico argentino: Demián Rugna (La última entrada, 2007) y Fabián Forte (Mala carne, 2003) demuestran que manejan muy bien el terror sobrenatural y el gore en una película que coloca al cine de género en lo más alto.

Malditos sean!

(2011)

La acción comienza en 1979, durante la última dictadura militar, cuando la policía entra a una tenebrosa mansión maltratada por los años y descubre en su interior a una misteriosa anciana y a un hombre que pareciera guardar más de un secreto. En 1999 un asesino y torturador buscará la redención a través de una caja. En 1989, cuatro adivinas recibirán a un hombre que es perseguido por la mala suerte y por un demonio al que deberán enfrentarse. El punto de contacto entre las tres historias será un extraño personaje.

Malditos sean! cuenta con una dirección prolija y minuciosa que se posa en primerísimos primeros planos y planos objetos para acentuar una puesta en escena insuperable. La fotografía subraya estos elementos y hacen que las escenas en las que el fantasma de un niño acecha a sus asesinos sean dignas del mejor cine de horror psicológico. Los efectos especiales a cargo de Rabbid Fx no tienen nada que envidiarle a súper producciones del primer mundo. Disparos, destripamientos, siniestros enanos de jardín que acechan a cualquiera que perturbe su lugar de descanso, y dos muy bien logrados monstruos que acaban con cualquier persona que tengan a su paso.

El elenco se encuentra a la altura de las circunstancias y en cada una de las tres historias brilla por su capacidad de reflejar el horror que se desencadena frente a sus ojos. Asimismo, la música compuesta por Jose Komesu y Pablo Isola tiene momentos de extrema tensión para las escenas de horror y muerte, y acordes suaves y sublimes para las secuencias en donde prevalece el humor.

Forte y Rugna llevaron adelante un ambicioso proyecto del que salen airosos. Narración compleja que, con sus idas y venidas temporales, hacen que sus casi dos horas de duración pasen rápido y dejen una sensación de satisfacción a los amantes del cine de género.

8.0

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