Juan P. Pugliese
10/12/2012 21:47

Dieguillo Fernández dirige su primer largometraje de ficción con un tinte sobrenatural cuyo punto más fuerte se sitúa en las interpretaciones de los actores secundarios, que hacen que la narración se vuelva más dinámica.

Uno

(2012)

Sebastián Oviedo es un arquitecto en plena crisis con su esposa que se encuentra en España con sus padres. Se toma unos días para despejarse de las presiones del trabajo y de la vida conyugal y termina varado en un pueblo en el que una niña lo confunde con el enviado de Dios por el que estuvo pidiendo. Mariela mentirá a todos y dirá que Sebastián es su tío que vino a hacerse cargo de ella y de la hostería que era propiedad de su padre que se ha suicidado en extrañas circunstancias.

De esta manera, Sebastián deberá luchar en dos frentes. Por un lado, con la niña que cree fielmente en que él es un enviado celestial y por otra parte con los habitantes del pueblo, entre los que se encuentra Barrera, propietario de la única hostería del lugar, que quiere adueñarse de la propiedad de la huérfana.

El valor de la película radica en la elección de la historia por parte del director, ya que se trata de  una temática poco explorada en el cine argentino. El elenco se encuentra a la altura de las circunstancias y presenta a un correcto Luciano Cáceres como Sebastián, que representa ese conflicto de personalidad que terminará por confundirlo y hacerlo dudar de su propia identidad. Camila Fiardi Mazza se irá soltando con el correr del metraje y hará de Mariela un personaje tierno y enigmático.

Por otro lado, Carlos Belloso hace de Barrera, un clásico villano que con tic incluido acapara toda la atención en cada escena en la que aparece. Asimismo, Silvina Bosco interpreta a un par de gemelas: la recepcionista de la hostería de Barrera y la maestra de Mariela, que son  dos personas bien distintas y  Bosco se asegura de que se note. Por último, Javier Lombardo le pone la piel al Padre Gallo, párroco del pueblo y confesor de Sebastián. Por lejos, lo mejor de la película.

Ahí, donde el ritmo se cae un poco, Fernández se apoya en este gran elenco secundario que se completa con Oscar Milanesi, Gonzalo Suárez y con una pequeña participación de Gloria Carrá como la esposa de Sebastián. Uno (2012) es una propuesta original que merece ser vista y que presenta una temática poco frecuente en los estrenos nacionales.

6.0

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