Juan Pablo Russo
25/11/2012 22:55

Dulce de leche (2011), la nueva película del realizador Mariano Galperín (El delantal de Lili, 2004), radica en la relación amorosa que entablan dos adolescentes interpretados por Ailín Salas y Camilo Cuello Vitale.

Dulce de leche

(2011)

En Dulce de leche Luis y Anita van conociéndose mientras viven un intenso romance adolescente. La vida en el pueblo es bastante abúlica y ellos la ven pasar entre besos, caricias y dulce de leche.  

Galperín trabaja la película a través de una serie de códigos que quedan de manifiesto ni bien se produce el primer cruce entre los dos personajes. La química entre ambos es tan misteriosa y mágica que resulta imposible no creerse lo que la historia cuenta y como la actúan.

Dulce de leche funciona como una película de iniciación en la que los personajes irán creciendo a medida que el relato avance y la historia se vaya complicando, aunque siempre sin perder el humor y la ironía que le imprime la frescura de ser joven y rebelde.

El autor retrata con maestría ese mundo de cambios y conflictos, en donde el choque generacional es imposible de evitar y los adultos pasan a ser los malvados de la historia, pero siempre desde el punto de vista de los jóvenes.

Más allá de ciertos subrayados innecesarios – la secuencia final es uno de ellos-, Dulce de leche es una apuesta libre de prejuicios sobre los inicios en el amor y ese pasaje tan difícil que es convertirse en adulto. Con muy buenos resultados técnicos, narrativos y actorales se construye un fresco sobre la adolescencia de hoy desde la inocencia, el amor y el sabor al dulce de leche.

6.0

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