Emiliano Basile
18/11/2012 14:25

Samurai (2012), la nueva película de Gaspar Scheuer (El Desierto Negro, 2007), apuesta nuevamente a la épica histórica desde la estética, para retratar el cruce de las tradiciones culturales del samurái y el gaucho, en el particular contexto rural argentino.

Samurai

(2012)

Takeo (Nicolás Nakayama) es tercera generación de japoneses. A fines del siglo XIX, tras la masacre y destierro de los Samuráis en el Japón ancestral, su familia se encuentra en las lejanas tierras argentinas. Takeo se rehusa a trabajar la tierra como indica su padre y buscará al líder de la resistencia samurái, llamado Saigo Takamori, como anhelaba su abuelo. En el trayecto se encuentra con Poncho Negro (Alejandro Awada), un gaucho rebelde que luchó en la Guerra del Paraguay. Juntos recorrerán las tierras a caballo.

Con gran experiencia en el campo técnico, Gaspar Scheuer realiza su segundo largometraje como director, donde vuelve a proponer un cruce de géneros y estéticas: el samurái japonés y el gaucho criollo. Ambos desarraigados, solitarios y cargando el dolor de perder sus tradiciones ancestrales en manos del avance del mundo moderno.

Tal es la época, que el director recurre a una temporalidad y espacios indeterminados, alejado de los efectismos que un film histórico puede proporcionar. Scheuer plantea su film como un sueño, una epopeya sensorial en la que la búsqueda de Saigo será el reflejo interior de los personajes. En el comienzo de Samurai, la pantalla se rellena de humo, creando un clima onírico de ensueño que fusionará imágenes en blanco y negro, con otras sobre expuestas y aquellas que resaltan colores fríos. La fotografía logra de este modo una textura muy particular, de minucioso y expresivo detalle técnico.

Scheuer realiza un cine épico muy particular: no puede encasillarse en el género gauchesco ni en ningún otro. Su visión surge de las entrañas de sus seres a los que posiciona en un contexto rústico/fantasmal, siempre apelando al sentir de sus personajes, para darle así un halo de misterio y nostalgia al universo rural argentino.

6.0

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