Juan Pablo Russo
07/11/2012 17:17

La segunda película del director argentino radicado en Francia Santiago Amigorena (Algunos días en septiembre, 2006) podría definirse como un western moderno en el que una mujer busca saciar su dolor mediante la venganza.

Otros silencios

(2010)

Mary (Marie-Josée Croze), es una mujer policía canadiense que a los pocos minutos de comenzado el film le matan a su marido y su pequeño hijo. A partir de ese instante atravesará todo el continente para matar a Pablito Medina (Ignacio Rogers): un muchacho argentino que asesinó por encargo. Venganza por venganza

Otros silencios (2010) es un film ambiguo y eso es lo que termina por volverlo interesante. Santiago Amigorena construye un relato sobre la venganza y el perdón a partir de la dosis exacta de información. El espectador, como sus protagonistas, nunca sabrá más allá de lo que sucede. Es decir que irá develando el misterio y encontrando explicaciones casi de la misma forma que lo hacen los implicados en el entramado policial.

Con un estilo más europeo que argentino, a pesar de que la trama se desarrolla entre Canadá y Argentina, el realizador logra un film sencillo y minimalista, con una gran puesta visual producto de los paisajes norteños elegidos y el arquitectónico trabajo fotográfico de Lucio Bonelli (uno de los mejores DF locales), que va tomando fuerza a medida que los protagonistas avanzan en sus intenciones. Y aunque parezca que algunas situaciones quedan fuera del contexto serán éstas las determinantes para entender los cambios internos que se producen en cada uno de los implicados.

Otros silencios, planteado como el juego del gato y el ratón, habla mucho más de lo que calla. Y ése termina siendo el verdadero logro de Amigorena, saber contar una historia construida sobre lo que no se dice, pero si se hace.

6.0

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