Juan Pablo Russo
01/10/2012 18:00

El amigo alemán (2012) funciona como un viaje por casi medio siglo argentino-germano, estableciendo un paralelismo entre el nazismo y la última dictadura militar argentina a través de la historia de amor entre una judía y un descendiente de nazis.

El amigo alemán

(2012)

En el inicio del relato vemos a una mujer de unos 30 largos años emprendiendo un viaje en tren, señal indicadora de que lo que vamos a ver de ahora en más no será otra cosa que un recorrido a través de un tiempo pasado. Flashback mediante, la acción se ubica en la caída del gobierno del Gral. Perón y nos presenta a dos niños, vecinos entre sí, con padres alemanes, que se afincaron en la Argentina escapándose de su país. Los padres de ella, huyendo del nazismo, mientras los de él huyeron por ser nazis. Pese a estar en bandos opuestos Sulamit y Friedrich entablarán una amistad que se irá convirtiendo en un amor que prevalecerá a través del tiempo.

La realizadora argentina radicada en Alemania Jeanine Meerapfel (La amiga, 1989) presenta un relato pintoresco pero que pierde al querer abarcar demasiados temas a la vez. En poco más de 90 minutos transita por el nazismo, el judaísmo, la guerrilla latinoamericana, la dictadura militar, los presos políticos, los desaparecidos, las Madres de Plaza de Mayo, las luchas estudiantiles europeas, la recuperación de tierras aborígenes, etc, etc, etc. Temas que se convierten en viñetas de un momento histórico determinado que sólo serán tocados superficialmente y sin ningún tipo de profundización.

El hilo conductor para llevar al espectador por este paseo histórico será una relación amorosa que se irá armando y desarmando a través del tiempo, y que tanto Celeste Cid como el actor alemán Max Riemelt llevan con altura y buena química. La película tiene un plus que es la fotogenia de Celeste Cid, un ángel que hace que la cámara la ame. En cuanto a lo técnico, sin ser una gran producción y por tratarse de una historia de época, se resuelven muy bien algunos temas mediante la utilización de planos cerrados (sobre todo en las locaciones de Argentina) y apostando a los personajes por sobre el espacio. Para el empleo del tiempo se utilizan elipsis bien aprovechadas y que en ningún momento dificultarán la ubicación en el espectador.

El amigo alemán quiere abarcar mucho y es ahí en donde pierde, pero pese a eso logra el propósito de contar un cuento de amor atravesando transversalmente la historia germano-argentina de los peores años que a ambos países les tocó vivir. Sin dudas hubiese funcionado mejor como telefilm que como apuesta cinematográfica, pero peso a eso no deja de ser un producto digno que se puede ver y disfrutar gracias a los actores que dejan el alma en cada escena.

6.0

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