Juan Pablo Russo
22/08/2012 00:13

En Historias que sólo existen al ser recordadas (Historias que só existem quando lembradas, 2011), la realizadora brasileña Julia Murat aborda el género del realismo mágico, ubicando la historia de una anciana que recuerda su pasado en un imaginario y desértico pueblo olvidado en el tiempo, con una puesta en escena sublíme para los sentidos.

Historias que sólo existen al ser recordadas

(2011)

Madalena es una panadera que habita el imaginario pueblo de Jotuomba, desolado por un tiempo que lo vio morir como a todas sus riquezas y habitantes. Madalena vive de los recuerdos a través de la memoria de su marido muerto. Relatos de amor, odio, vida y muerte arman una historia de tinte fantástico que cautivarán a Rita, una joven fotógrafa en busca de trenes abandonados que encontrará en Madalena y Jotuomba el onirismo para un retrato perfecto.

El realismo mágico, género tratado por la literatura latinoamericana, nunca encontró en el cine alguien que pudiera plasmarlo en imágenes sin que perdiera ese halo de fantasía y realidad que lo caracteriza. De mucha fuerza en lo narrativo, la transposición cinematográfica de un género que juega con la imaginación del receptor terminaba naufragando en un océano empalagoso. Pero, a diferencia de otros trabajos, la ópera prima de Julia Murat logra conjugar todos los elementos necesarios para deleitar a través de los sentidos, poniendo la palabra en función de la imagen.

Film mínimo, en donde es más lo que se insinúa que lo que se dice, la realizadora logra convertir el minimalismo narrativo en un relato netamente plástico a través de un trabajo pictórico, producto de la dominante fotografía de Lucio Bonelli. El también DF de films suburbanos como La araña vampiro (2012) trabaja la imagen a partir del envejecimiento y el viraje del color como si se tratase de viejas fotos, en combinación con lo que el relato va contando y que es la forma elegida por Murat para llevar adelante una puesta en escena con imágenes centradas, donde cada plano se asemeja a un cuadro del pintor Caravaggio.

Historias que sólo existen al ser recordadas no sólo es un film mágico sino que también está construido abordando el género documental. Una sagaz investigación muestra como viven los habitantes del Vale do Paraíba, la zona en la que se ubica geográficamente el imaginario Jotuomba, una de las regiones más ricas de Brasil en los años 30 y que hoy se encuentra en un abandono permanente. Las cartas de Madalena trasladarán al espectador a esa época, mientras las fotografías de Rita mostrarán la decadencia presente. Combinación de palabras con imágenes darán como resultado un estado onírico en el que se conjugarán el pasado con el presente para crear un tiempo irreal, imposible de describir con palabras.

Si la literatura dio grandes exponentes del género como Gabriel García Márquez o Jorge Luis Borges, el cine les rinde tributo a través de la exquisita elegancia estilística de Julia Murat en Historias que sólo existen al ser recordadas. Una película para deleitar los sentidos y los corazones de los que buscan un cine en su esencia más pura.

8.0

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